07 de agosto de 2015
07.08.2015
Correo urgente

Llega la temporada de promesas

07.08.2015 | 03:52
Llega la temporada de promesas

El proyecto de Ley de Presupuestos del Estado para 2016 acaba de ser presentado en el Congreso en pleno mes de agosto y por primera vez en democracia. El PP quiere que se apruebe antes de las próximas elecciones. Demuestra poca fe en ganarlas y, por si acaso, prefiere aprobarlos con su actual mayoría absoluta. Y menos mal que no nos propone aprobar, de paso, así también los de 2017 o 2018.

Quiere tener atado y bien atado el presupuesto de 2016. Y si es otro Gobierno el que salga de las próximas elecciones, intentará condicionarle su política económica. Facilidades para la transición democrática: ninguna. Se aprovechará todo lo aprovechable. El próximo presupuesto ya forma parte de la campaña electoral del PP. Las promesas y buenas intenciones futuras aparecen en cascada. Si vuelven a ganar nos prometen el paraíso terrenal. Es verdad que ya nos lo prometieron en 2011 pero, bueno, cualquiera se puede equivocar. Ahora dicen que será verdad. De lo otro, pelillos a la mar. De los recortes, ni se acuerdan que los hicieron.

Y, encima, llega el CIS y dice que el PP es el primer partido en voto estimado con un 28,2%. El bipartidismo mejora posiciones y los partidos emergentes (Podemos y Ciudadanos) se desinflan. Si aún nos pasa poco, dirá alguno. ¿Qué más tendría que pasar para que se produjera un verdadero cambio social en España?

El paro registrado baja por la importante contratación estival, en el sector servicios, de miles de personas de forma temporal y a tiempo parcial. Son los nuevos pobres que, encima, son trabajadores. Ni les llega con su sueldo ni con su cotización para casi nada. Hay más de 1.200.000 parados con 4 años o más en el paro. Su esperanza es casi nula de volver a ser contratados. El índice de cobertura baja tanto que hasta le sobra dinero al Ministerio. Sólo un tercio de los parados cobra algo. Hasta la ayuda de 426 euros que pactaron sindicatos y Gobierno y que anunciaron que podría llegar a 450.000 personas, no llega a 70.000 por las múltiples pegas y requisitos que se exigen. De pardillos pecaron los sindicatos a la hora de la foto. Y aún dicen que ahorran en prestaciones. No ahorran, se lo quitan a los más necesitados mediante artimañas.

Otro dato que muestra la realidad social que se vive es el del número de ejecuciones hipotecarias en esta legislatura: 270.143 en toda España. La Comunidad Valenciana es la tercera con mayor número: 46.309. Valencia y Alicante son la 3º y 4º provincia con mayor número en toda España: 21.083 y 19.042 respectivamente. Como consecuencia, la Banca se ha quedado, sólo en 2014, 36.519 viviendas habituales. La Banca que, en gran parte, ha tenido que ser rescatada, sin devolver casi nada, es la gran propietaria inmobiliaria del país. Ahora, cuando ganan dinero, es sólo para sus accionistas, si hubieran pérdidas, sería para todos los españoles.

El CIS de julio también confirma que la mayor preocupación es por el paro: el 78,8%. En junio lo era para el 76,8%. Cuanto más dice el Gobierno que la recuperación es una realidad, menos se lo creen los españoles. Y aún así podrían ganar las elecciones. Vivir para ver.

Es posible que también contribuya a ello esa táctica, en los partidos emergentes, de dejar gobernar a otros sin entrar en los ejecutivos autonómicos. Crea confusión y se difumina la presencia. Si hay que mojarse para cambiar las cosas, hay que hacerlo con todas las consecuencias. Quedarse en expectativa de destino hasta las generales mientras gobiernan los de siempre, y encima con tu voto, tiene difícil explicación.

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