Pido la palabra

El delito del maltrato a los animales

03.08.2015 | 01:15
El delito del maltrato a los animales

Nuestro Código penal a partir de 1 julio de 2015 castiga con prisión hasta un año e inhabilitación especial de profesión, oficio o comercio o tenencia de animales, al que maltratare causándole lesiones a un animal doméstico o amansado, domesticado, o que viva bajo control humano. Este delito resulta agravado entre otras circunstancias por el ensañamiento o en maltratar en presencia de un menor de edad. Si se hubiera causado la muerte del animal se impondrá una pena de prisión hasta de un año y medio. También castiga con multa como delito leve, cualquier otro maltrato cruel en espectáculos no autorizados legalmente; así como el abandono de los citados animales en condiciones en que pueda peligrar su vida o integridad.

Estos preceptos introducen el abandono y maltrato de animales respondiendo a la creciente opinión social del respeto que merecen los animales, castigándose penalmente los ataques a este sentimiento hacia los animales, como partícipes de la vida que todos compartimos. Nos repugna el maltrato de animales superiores de sistema nervioso desarrollado, capaces de sufrir como nosotros. En España la primera vez que se castigó el maltrato de animales domésticos fue en 1995 en supuestos muy restringidos, siguiendo nuestro entorno europeo de establecer sanciones administrativas y penales, contra actos de crueldad hacia animales domésticos o amansados.

Cada vez más voces autorizadas consideran que el bien jurídico protegido penalmente es la integridad física de los animales, que precisan tutela en sí, independientemente de que este derecho del animal derive de la sensibilidad de la sociedad, en tanto que esta rechaza el abandono, la crueldad y la violencia innecesarias para con los animales y tiene un interés general en evitarla, en la medida en que genera un sentimiento de compasión hacia ellos. Se pretende evitar ejemplos de crueldad que acostumbren al hombre a la dureza y a la insensibilidad hacia el dolor ajeno, lo que constituye un conjunto de obligaciones de carácter bioético que tiene el hombre para con los animales de sistema nervioso superior, en el sentido de tratar a los mismos con benevolencia y no maltratarlos, ni física ni psíquicamente, ni menos aún matarlos o exterminarlos con crueldad.

La acción típica de maltratar cruelmente, ha de entenderse como infligir sufrimiento, padecimiento o dolor de modo injustificado o innecesario. Cruel significa comportamiento excesivo, si hay ensañamiento es agravante. El maltrato no tiene que estar justificado, como sería en el caso de legítima defensa o estado necesidad. En cuanto a la matanza de animales se debe suprimir lo más rápidamente la consciencia del animal, y suprimir la percepción del dolor antes de la pérdida total de la vida. De los instrumentos empleados en la matanza deben aceptarse aquellos que exijan el menor esfuerzo de la mano del obrero, con el fin de evitar hábitos de crueldad inútil. Y actualmente regulados en leyes centrales administrativas y de las correspondientes Comunidades Autónomas. Cabe la comisión de este delito por omisión en el abandono, así en los supuestos de perros encerrados en un coche al sol que en altas temperaturas puede llegar a la muerte del animal.

Igualmente tiene que ser innecesario, esto plantea el problema de la necesidad de la experimentación científica con los animales. Problema interesante deal justificación por el derecho a la experimentación e investigación científica con animales. Tiene que estar sujeta a límites: Que no se pueda seguir la investigación por otros métodos, el menor dolor posible, y el menor número de animales.

El Código Penal, al hablar de espectáculos autorizados está haciendo referencia a la corrida de toros. Hay que reconocer que cada vez más en España repugna (sobre todo entre la juventud) el espectáculo de tortura y muerte del toro de lidia, ninguna tradición cultural ni artística justifica este sangriento espectáculo que conlleva un maltrato permanente desde el comienzo hasta la muerte por estoque de un animal tan maravilloso como es el toro, uno de los animales más bellos de la tierra, junto con el caballo. Tiene inteligencia básica, querencias con otros animales, hombres y lugares, recuerdos, es sensible al dolor, no es fiero, como ningún herbívoro, sólo defiende su territorio. Es un hermano biológico nuestro. Hay un movimiento antitaurino cada vez más extendido (que no debe ser violento que lo desacredita), y en alguna reglamentación autonómica se restringe su autorización como en Cataluña, y hay proyectos en otras comunidades de prohibir las corridas de toros. Que cunda el ejemplo.

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