01 de julio de 2015
01.07.2015

El pueblo no tiene la culpa

01.07.2015 | 03:05
El pueblo no tiene la culpa

Sigo insistiendo en el tema porque cada día veo en los telediarios la terrible situación del pueblo griego, mientras los «grandes políticos» dicen que intentan una solución. El pueblo griego lo está pasando muy mal y parece que a nadie le importa. Se siguen exigiendo ajustes y más ajustes. Pero ¿tienen los griegos alguna culpa en el drama de Grecia?
Tras cinco años de ajustes, Grecia, una economía algo menor que la Comunidad de Madrid, sigue en la cuerda floja. Su deuda exterior asciende a 342.200 millones de euros: 141.100 millones al Fondo Europeo de Rescate, 27.000 millones al BCE, 25.000 millones al FMI. También hay créditos bilaterales (52.800 millones), bonos (67.500 millones), letras del tesoro (15.000 millones) y otras vías de financiación (13.000 millones). Esta situación insostenible ha provocado que cayese el anterior Gobierno a finales de 2014 y que el nuevo, liderado por Alexis Tsipras, haya tenido que negociar la prórroga del rescate actual, pactado en 2014.
La «troika» atentó en su momento contra la dignidad de Grecia. La «troika» representa los intereses de los acreedores y, es evidente que cometió errores y que pudo hacer las cosas de otro modo, pero tampoco tiene la culpa de todo: nadie obligó a Grecia a recortar en sanidad en lugar de en defensa, por ejemplo; fueron los griegos y su Parlamento quienes tomaron esas decisiones. Para la izquierda griega y española el gran culpable tiene un nombre: Alemania. El enemigo es Alemania, «y los políticos que colaboraron en la destrucción del incipiente aparato productivo griego porque se vendieron a Alemania». Ninguna responsabilidad parecen tener los propios griegos. Algunos ejemplos históricos pueden, sin embargo, poner las cosas en su sitio. El acuerdo sobre la deuda externa alemana de 1953 (acuerdos de Londres), consistió en la quita de un 62% de su enorme deuda externa, tanto la contraída en las dos guerras mundiales como la resultante de la postguerra por parte de 25 países acreedores. Esa condonación, unida a las draconianas políticas de ajuste llevadas a cabo por Erhard y Adenauer, propició el resurgimiento de Alemania como potencia mundial. La Grecia de nuestros días ha recibido ayudas –incluidas dos quitas de deuda– equivalentes al 76% del PIB griego, o no menos de 250.000 millones de euros. Pero el drama es que su deuda pública, que era del 125% del PIB en 2010, a finales de 2014 había escalado ya hasta el 175% del PIB. ¿Dónde han ido esas ayudas? ¿Qué ha hecho Grecia a cambio de esas ayudas? Es lo que diferencia a Grecia de Alemania.
Pero, como todo en la vida, no es cuestión ni de buenos ni de malos, este desastre en que se mueve Grecia es un poco culpa de todos.
1. Es culpa de los gobiernos que falsearon las cuentas para entrar en la UE, provocando una catástrofe financiera cuando se descubrió.
2. Es culpa de muchos gobiernos corruptos, que defendieron a una oligarquía que tenía en su mano toda la riqueza.
3. Es culpa de muchas personas que no pagaban impuestos, tenían trabajos inexistentes, se aprovechaban de las grietas del sistema.
4. Es culpa de una «troika» que impuso medidas quizá no bien estudiadas que causaron una catástrofe humanitaria por no medir bien las consecuencias.
5. Es culpa del gobierno actual, que se ha dedicado seis meses a extrañas maniobras, en lugar de intentar un acuerdo serio, provocando una fuga de depósitos imparable, y una recesión de la que va a ser difícil salir. Además de generar gran desconfianza económica
6. Es culpa de una eurozona, con grandes desequilibrios, que dejó muchas fisuras abiertas desde el principio.
Y así se escribe la historia, y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Y ahora hay que entender a todos, a los que perdieron mucho dinero, y no se fían, a los que han sufrido las consecuencias de la crisis, nada es fácil en la vida, y menos en economía, nunca hay buenos ni malos, como han dicho muchos analistas, y les doy la razón, en estas desgracias solo hay perdedores: el pueblo griego. Ojalá entre unos y otros encuentren una buena solución, fácil no está. 

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