Benilloba, en el consejo rector de las ciudades de la ciencia de españa

26.07.2013 | 23:40

El pasado jueves, día 27 de junio, este periódico publicaba la noticia y añadía que la localidad vizcaína de Baracaldo acogió la constitución de la Red INNPULSO de Ciudades de la Ciencia y de la Innovación. ¿Qué municipios componen el Consejo Rector de esta red?: allí está, junto a otras pocas elegidas, la actual corporación de esta villa de Benilloba, sentada al lado de los conspicuos representantes de la ciudad de Valencia.
La tarea para decidir qué «ciudades» merecían tal distinción debió ser agotadora. Imagínense a la atribulada «comisión» seleccionadora manejando criterios de calidad e indicadores de excelencia. En el caso que nos ocupa: las realizaciones de este gobierno municipal de la villa de Benilloba.
Debió reparar la «comisión» seleccionadora que eligió a esta corporación para formar parte del Consejo Rector de Ciudades de la Ciencia y de la Innovación, en que por más de 28.765,62 euros –el Plan Confianza de Camps– se «restauró» un lavadero. Tras esta obra de ingeniería civil, el lavadero quedó en tal estado que hoy, los vecinos de esta villa y foráneos que se atreven a visitarlo, se lo encontrarán seco. Tras los fastos de su inauguración y durante los mismos, gota de agua que entraba en su vaso se salía por los cuatro costados. Se dijo por parte de la autoridad competente, a través de Canal 9, que se estaba robando el agua de la taza del lavadero: si algo se robó indaguen entre el material impermeabilizante y el hormigón. Para tal «restauración» no se reparó en destrozar la acequia del histórico «reg de la Solana», ni en que se anulaba el antiguo camino público que conducía a las propiedades situadas riego arriba, al tiempo que se enfrentaba a unos vecinos contra otros. Si consiguen encontrar «el lavadero» de marras tras sortear muros colapsados y peligrosas barreras arquitectónicas, vayan y vean.
También debió reparar la esforzada «comisión» seleccionadora en que tenemos un campo de fútbol abandonado, el campo de Les Eres, patrimonio de todos los habitantes de esta villa de Benilloba, pues se hizo sobre las eras para trillar que sus propietarios y comuneros cedieron al Ayuntamiento para tal fin. El día de su inauguración vino el mismísimo Alcoiano. Hoy espera que sobre él caiga un auditorio, sí, tal como suena: un edificio destinado para auditorio que encapsule, mediante vergonzante hormigón, a las peligrosas corcheas y semicorcheas, no sea que se escapen por el flamante «local de la música», donde disfrutamos de los conciertos de nuestra excelente banda municipal; que tampoco se escapen del edificio del «patronat», donde ensaya la coral ni de la «plaça l´Omet», recinto tradicional para conciertos y eventos populares.
Esta supuesta «comisión» que incluyó primero a la corporación de esta villa entre las corporaciones de las Ciudades de la Ciencia y la Innovación –Red INNPULSO– y que ahora la ha distinguido, aún más, para que integre su Consejo Rector, ubicado en Baracaldo, tendría que conocer que esta corporación está endeudada hasta las cejas, según lo controlado por el Ministerio de Hacienda, en el ejercicio de 2011: 200.002 euros. En el pasado ejercicio: 300.003 euros.
También tendría que conocer que, abandonado el citado campo municipal de fútbol, esta corporación y su Diputación se acaban de gastar más de 169.743 euros en un polideportivo, situado en los aledaños del cementerio, sobrevolado por una línea eléctrica de alta tensión, tras arrasar los campos sin respetar sus olivos centenarios. Un disparate más, pues recientemente se construyó en esta villa un Centro Escolar Comarcal que atiende a los alumnos de otros 10 municipios. Este complejo escolar dispone de unas magníficas pistas deportivas al aire libre y de un espléndido gimnasio cubierto. Para indignación de las gentes pensantes, este Centro Escolar Comarcal ha perdido tres puestos decentes en los últimos dos cursos.
Esta «comisión» debe saber también que la excelente y extensa red de caminos agrícolas que se creó durante el primer mandato socialista y que hasta hace una década se conservaba convenientemente, está hoy abandonada e impracticable. Aquí, corcheas y semicorcheas antes que ruinosas aceitunas y escuálidas almendras que se tendrán que sacar de los campos, destrozando los amortiguadores y las suspensiones de los vehículos que las transportan. No se extrañen si la Diputación nos dota de un helicóptero para tal fin.
Sepa esta «comisión» que, en esta villa, acaban de cerrar la oficina de Correos que desde tiempo inmemorial ha prestado sus excelentes servicios a todos los ciudadanos de esta extensa, aislada y despoblada comarca. A partir de hoy, palomas zuritas mensajeras.
No ignore tampoco que, en esta villa, tuvimos desde 1896 hasta hace cuatro meses una fuente pública que manaba. Hoy seca, como el «lavadero» y con sus dos espléndidos vasos con restos de aguas putrefactas de las que gotean.
Si de bombillas para el alumbrado público se tratase, esta «comisión» sabe que el coste de las mismas no se amortizará en una generación. Mientras tanto, junto a las corcheas y semicorcheas, encontramos a las fusas y semifusas que serán también encapsuladas en el hormigón armado del proyectado «auditorio» que caerá, si no se remedia, sobre el rectángulo del histórico campo de fútbol de Les Eres o «Calvario». ¡Qué calvario!

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