¡Enséñame la pasta!

25.07.2013 | 20:54

Ser dirigente político en España es un chollo; no hace falta que estudies nada, no hace falta que demuestres nada, no hace falta -ni siquiera- que sepas hacer nada, o más bien basta con que sepas hacer bien algo que es caer en gracia en tu partido -ejem- y que allí te permitan progresar adecuadamente. Con ese escaso bagaje conozco seres humanos que se subieron en el coche oficial a sus escasos dieciocho años y a sus cuarenta y tantos no se han bajado, pasando de Herodes a Pilatos, por encima de crisis -las crisis de otros no las suyas propias- por encima de los problemas que preocupan a los ciudadanos de a pie y habiendo conseguido no pisar una empresa, a no ser que fuese una empresa pública claro, para la que les nombraron a dedo por ser vos quien sois, sin más mérito que el carné y el aval del partido. Edificante.
Siempre le digo a mi hijo que utilice la Universidad para infiltrarse en alguno de los dos partidos mayoritarios. En realidad da igual la ideología que tengas, puedes jugártelo a cara y cruz. Da igual lo que estudies cuando la meritocracia no es ninguna garantía de éxito en España y carismáticos chicos de la tuna he visto convertidos en ministros o consellers, no por lo que valían intelectualmente, sino por lo bien que entretenían. Nada tan diferente de las aptitudes de Ruby "Robacorazones" con Berlusconi; cuestión de matices, si acaso. Mi hijo no me hace ningún caso, él veráÉ
No me extraña que viéndose venir una carrera azarosa -no es lo mismo servir por ti mismo que no valer un pimiento y depender de una organización- los políticos tengan el síndrome del deportista de élite, que significa intentar ganar mucho y rápido porque las piernas duran lo que duran y nadie está a salvo de que le rompan la tibia, el peroné y el trigémino y frustren una prometedora trayectoria de servicio público -ejem, ejem-. Me imagino que habrán visto Jerry Maguire y su célebre escena de ¡Enséñame la Pasta!, en la que un jugador de fútbol americano le exige a su representante un contrato bueno de verdad. Ese mismo "Show me the Money!", lo han gritado concejales a constructores, diputados a empresarios y ministros a representantes de multinacionales. Sin rubor. Como ese senador -de película, claro- que argumenta que él jamás se ha vendido, pero no tiene ningún reparo en alquilarse.
En el ránking de políticos trincones debemos andar en los primeros puestos, disputándonos las medallas con países de tanta tradición como Nigeria o Argentina. Nuestros "sobrecogedores" de élite demuestran al mundo que en España cuando nos ponemos no hay quien nos tosa y que el "Pónme donde hayga" es honra y prez de esta patria, otrora de pícaros y hoy de encorbatados gentilhombres y gentilhembras, que en estas cuestiones no se hacen distingos a la hora de meter la mano en el cazo.
Ahora que lo que me fastidia es cuando se ponen estupendos y niegan las evidencias o juegan a que como me han votado os jorobais y entonces se envuelven en la bandera institucional y en el prestigio del cargo para tapar sus chanchullos. O hacen piña contra el enemigo común, que somos todos los demás, argumentando que para qué van a dar explicaciones si ya bastante tienen con lo que tienenÉ Los "Messi" de la política que todos los goles los meten en su red, faltaría más, y no tienen bastante con los sueldazos y canonjías que se autoadjudican en parlamentos y municipios, sino que cobran también del partido y del entero.
Lo decía Garrigós hace poco: "No conozco ningún político que se haya quedado sin cobrar su salario. Aquí no hay retrasos". Pozí, porque la caridad bien entendida empieza por uno mismo y luego van los de tu colla y los demás que esperen, que son unos impacientes. Y si en el interín la empresa a la que no pagan se va al garete, pues unos durillos que nos ahorramos y a más tocamos.
Carrera corta y azarosa la del tiralevitas profesional, que exige concentración plena y hacerse un buen pasar mientras uno todavía es joven. Porque lo malo de esa profesión es que son muchos los llamados y pocos los elegidos y un tañedor de bandurria es sustituido por un contador de chistes de Lepe en menos que canta el gallo, todo depende de los gustos del amo del calabozo que haya en cada momento. Mira dónde están ahora todos los "cristianos" que prosperaban alrededor de su santidad valenciana, como los que antaño reían las gracias a los cartageneros morenos o antes de ello se dejaban barbas para parecerse más al caudilloÉ "qué fueron sino verduras de las eras". Gracias, señor Manrique, don Jorge.
En septiembre nos vemos si es que antes no encuentro un mecenas que me retire y me ponga un lavadero de divisas en las Bahamas, que para un Indignado Burgués eso sería lo más de lo más.

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