Con la fusta

20.03.2013 | 01:40

Recibo en un vídeo sobre un colega del galán de Up in the Air, pero encima sin ser Clooney. Por si no les ha llegado, la acción arranca con el tipo dirigiéndose a la plantilla: "Todos saben por qué estoy aquí. Mi trabajo es ayudar a las empresas a ser más eficientes. En breve, recibirán un e-mail donde se les comunicará si se prescinde de ustedes. Recuerden que este doloroso proceso se llevará a cabo para mantener la viabilidad y el resto de puestos. Es todo". "Disculpe. ¿Servirá la antigüedad..?". "Sólo criterios de eficiencia". "Llevo 32 años e inicié la expansión internacional...". "Esté atento a su e-mail ". Meses después se ve entrar al aniquilador en el parking de casa. Agazapado tras una columna, alguien manda un mensaje: "Ya sube". Bajo una máscara, lo recibe en el hogar una voz de mujer que le apunta con una pistola: "Bienvenido". "¡Coja lo que quiera!". "Sé que está ansioso por conocer su futuro y saber si su nombre está en la lista. En breve se le comunicará si se prescinde de su vida. Recuerde que este doloroso proceso solo se lleva a cabo para mantener la viabilidad de la especie humana". "¿Es una broma?". Se quita la capucha sin dejar de encañonarlo y, circunspecta, advierte: "Claro. No ves cómo me río". "¿Qué quieres?". "Quiero ver si sois de carne y hueso. ¡Vamos! Como lo tuyo es legal, pagarás con una bala". " Yo gestiono, pero son las empresas las que deciden quién se queda y quién no. Yo no elijo". "Si no te gusta, eliges dedicarte a otra cosa. Nosotros elegimos renunciar a las extras para conservar el empleo y, después de los despidos -con voz amenazante-, algunos elegimos que no iba a quedar así". Al recibir otro mensaje de alerta, espeta: "¡Llegó tu hora, perro. Ponte de espaldas y arrodíllate!". "Siento lo mal que lo has pasado". "Vamos a hacer un trato. Muestra arrepentimiento y no te mataré. Repite: he sido malo, merezco un castigo". "Sólo hago mi trabajo". "¡Dilo!", mientras ella pasa a un terno de cuero negro tras bajarse la cremallera, la pistola escondida y él susurrando sin cesar "he sido malo, merezco un castigo". Entonces entra la esposa con dos criaturas , queda petrificada y la asaltante suelta: "Oye, encanto, ¿no decías que hoy estarías solo?". No. La dueña de la casa no parece Fátima Báñez. Lo entiendo. Habría sido redondo.

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