Las imágenes de las cargas policiales de ayer en Valencia sobre los jóvenes que protestaban contra los recortes en materia educativa no pueden más que provocar, no sólo la indignación si no la preocupación de aquellos que defendemos la educación como derecho fundamental de las personas.

Las declaraciones del jefe superior de Policía de Valencia, en las que se refiere a los jóvenes manifestantes como el "enemigo", no pueden calificarse de inoportunas si no de absolutamente improcedentes y un verdadero insulto a los valores democráticos.

Los/as jóvenes que protestan contra los recortes en la Educación, son ciudadanos/as que ejercen su derecho a expresarse libremente y su deber de exigir a los responsables políticos de nuestra Comunidad, que no continúen con los recortes que afectan a derechos básicos como es el de la Educación.

Al continuar viendo las imágenes y oyendo los comentarios que, de las cargas policiales, nos presentaban los medios de comunicación quedé sorprendido y ofendido por la frase verbalizada por, al parecer, un "responsable" del grupo operativo de la Policía que en tono de absoluta prepotencia y sin entender que lo que allí expresaban los jóvenes era algo muy serio ( el derecho a la educación de calidad ) se dirigía a los/as manifestantes diciendo algo así como "bueno ya hemos jugado un poquito y a partir de ahora vamos a empezar a detener a quien se oponga a la autoridad policial". Increíble, inaceptable que alguien cuyo trabajo consiste en resolver una situación como la de ayer, no haga más que provocar reacciones de agravamiento de la misma y de mayor confrontación y aumento de la violencia tanto verbal como física, como bien se pudo comprobar posteriormente.

Además de exigir las responsabilidades que legalmente procedan, es necesario que impere la sensatez y se comiencen a adoptar las medidas necesarias para evitar que la confrontación y la violencia se consoliden como la única forma de afrontar los problemas.

Y la sensatez debemos exigirla a los responsables políticos que deben escuchar las denuncias y reivindicaciones de los/as jóvenes y de todos los miembros de la comunidad educativa y abandonar las políticas de recortes en derechos básicos como la Educación y abrir vías de diálogo con los miembros de la comunidad educativa y de forma preferente con las personas interesadas que no son otros/as que los/as estudiantes.

No hace demasiado tiempo no resultaba extraño oír comentarios sobre los jóvenes calificándolos de apáticos, incapaces de interesarse en la defensa de sus derechos, etc. Pues bien, parece que estos calificativos no eran demasiado acertados. Pero lo que tenemos que preguntarnos es si los adultos y especialmente los responsables políticos, estamos y están a la altura necesaria para ser capaces de escuchar y atender las demandas y exigencias de colectivos que no hacen más que responder y protestar contra la que consideran una merma de sus derechos.

Es una falta de responsabilidad máxima percibir y actuar contra los/as jóvenes como si se tratara de los enemigos. Bien al contrario, son el presente y el futuro de nuestra sociedad. Son ciudadanos/as de pleno derecho, aunque alguno/a de ellos/as sean menores de edad . Debe exigirse la depuración de responsabilidades por los hechos ocurridos en Valencia al tiempo que debe exigirse la resolución efectiva de los problemas objeto de protesta. El problema no son sólo las manifestaciones y protestas de los estudiantes . El problema principal al que debe darse solución inmediata es el poner las medidas necesarias para garantizar el derecho a recibir una educación de calidad.