De un tiempo, de un pueblo

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Manuel Pamies Antaño, cuando llegaba septiembre, Torrevieja se asemejaba a un cementerio. Nos quedábamos solos al marcharse las "huelgas" y los veraneantes; principalmente, de pueblos de la Vega Baja y Murcia. Las "huelgas", como se denominaba a quienes venían de veraneo meses enteros en aquellos tiempos, estaban constituidas por familias que alquilaban a los torrevejenses su vivienda habitual con el fin de conseguir unos ingresos dada la maltrecha economía local. A cambio, los torrevejenses pasaban el estío en cualquier almacén convertido en circunstancial vivienda mediante su división a base de sábanas. Las casas más valoradas en aquella época contaban con aljibe por la sencilla razón de que hasta la década de los 60 del pasado siglo Torrevieja, por carecer ni disponían de agua potable. También constituían una ventaja que estuviesen orientadas a levante y cerca de las playas, principalmente, la del Acequión.
Los veraneantes eran palabra mayor. Poseían sus casas o chalés en esta ciudad ubicadas junto al mar y se trasladaban a ella con sus sirvientes y sirvientas incluidos. A lo largo de la playa también veraneaban modestamente otras gentes hasta que Costas los echó. Para parte de este tipo de "huelgas" el que los desalojaran fue una bendición con el paso del tiempo. Compraron unos terrenos en primera línea del mar, junto a la cala de Ferris, donde se reinstalaron consolidándose con el tiempo al sustituir las casetas por viviendas.
Entre aquellos veranos ,aquellas huelgas y veraneantes y los torrevejenses se establecieron lazos y amistades entrañables o recuerdos de niñez y juventud que perduran todavía, aunque sólo sea por aquello que se dice de que la patria de uno es su infancia y de eso sabe mucho el cronista oficial de Orihuela, Antonio Luis Galiano, oriolano y torrevejense. Recordando aquel ayer y por lo relatado suena bastante anacrónico oir al personal estos días asombrarse, autoridades municipales incluidas, de que en Torrevieja "quede todavía mucha gente" como si se obviasen sus más de cien mil habitantes, estén o no censados, además de los existentes en su área de influencia. Hace buen tiempo, mucho calor y el personal, sin llegar a salir masivamente, llena las calles o acude a las playas más cercanas, como la del Cura o las piscinas de Paseo de Juan Aparicio, que con un "puñao" de "chiguitos" y más o menos bañistas se ven llenas. Al caer la tarde no queda nadie.

Quien ha sido cocinero antes que fraile... Ya se sabe, cree saber lo que pasa o puede pasar en cocina. Es el caso del portavoz de APTCe en el Ayuntamiento de Torrevieja, Domingo Soler, quien está tirando el carro por el pedregal al lanzar graves acusaciones contra sus excompañeros del PP local. A este paso hay quienes aseguran que este político va a batir en pocos meses un récord de denuncias judiciales, vamos que va a entrar en los juzgados como Pedro por su casa. El problema para Domingo radica -a pesar de lo dicho en su día por el exalcalde de Jerez Pedro Pacheco, aquello de que "la justicia era un cachondeo"- en que él no está aforado.

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