Un nuevo bosque

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Javier Torralba Todos los años deberían caracterizarse, para los gobiernos municipales, autonómicos y del Estado, por llevar a cabo proyectos a la altura de sus posibilidades referidos a la defensa del medio ambiente y a la lucha contra uno de los principales enemigos de la humanidad, el cambio climático que entre todos, pero sobre todo los gobiernos de los estados desarrollados, hemos contribuido a provocar.
No es bueno acostumbrarse a que pasen los años sin avances importantes en esta defensa. Como ciudadanía y opinión pública tenemos que esforzarnos en reclamar acciones y compromisos concretos e inspeccionar con vigilante celo su cumplimiento. El "Año Internacional de los Bosques" en que estamos se nos va poco a poco, y se nos escapa la oportunidad de realizar esos gestos, acciones y compromisos que sellen y perpetúen nuestra alianza con el entorno natural.
Siempre cabe la posibilidad de pensar que podría haber sido peor, pero... ¿por qué no ser ambiciosos y desear superarse, cambiar a mejor? Santa Pola es un municipio privilegiado por su gran proporción de espacios protegidos, entre las playas, la sierra, las salinas y el cabo, que nos convierten en un enclave ideal para quienes buscan parajes medioambientales sin destruir. Somos un municipio con mucho que recuperar de la riqueza natural que teníamos en el pasado y que la acción humana ha ido degradando, pero también con mucho que cuidar y conservar.
Además, pertenecemos por voluntad propia a la red de municipios inscritos en la "Agenda 21", lo cual nos compromete a unos criterios de sostenibilidad y participación ciudadana. La auditoría llevada a cabo durante la legislatura pasada demostró virtudes, pero también carencias y deficiencias.
No debemos, pues, darnos por satisfechos. Debemos ser vigilantes, exigentes, potenciar la educación medioambiental en los más pequeños, aplaudir las iniciativas de la ciudadanía y cambiar esas tristes imágenes tomadas en determinados días de plantación de unos arbolillos que, en poco tiempo, se secan por el abandono y en descuido, por las imágenes calladas y menos rentables políticamente del trabajo constante y el mantenimiento diario de todo lo que tenga que ver con la protección constante de nuestra flora, nuestra fauna y nuestros paisajes.
En Santa Pola tenemos espacios libres suficientes que, con la asesoría y el visto bueno de los técnicos municipales, pueden servirnos para plantar y mantener debidamente nuestro pequeño bosque en este año simbólico. No dejemos pasar la oportunidad de celebrar esta conmemoración que manera que resulte duradera.

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