La errática política industrial

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Mario Candela La derecha echa las culpas a José Sanus, catalogado como el "malo" de la película en cuanto a la paralización de proyectos industriales en Alcoy. La historia es más precisa: las corporaciones franquistas empezaron a considerar, a finales de los sesenta, que en este término municipal ya había demasiadas fábricas y que el que quisiese montar una nueva tenía a su disposición toda una comarca repleta de apetecibles bancales. Esta decisión política tuvo una trascendencia enorme, pues implicó la activación del desarrollo industrial de las poblaciones vecinas, como Cocentaina y Muro. El gobierno de concentración de la primera corporación democrática se dedicó a evitar que la ciudad se cayera a trozos y luego los de Sanus tuvieron otros objetivos hasta que, en la última etapa, impulsó actuaciones como el polígono Santiago Payá, el área de Sideroparc-Cotes Altes e incluso El Clérigo, del que se habla estos días y que todavía no ha llegado a estar operativo.
En 2000 llegó el PP, que en 2011 se marchó impoluto: ni un metro cuadrado de suelo industrial en casi 11 años -aunque la propaganda oficial diga otras cosas- algo que ni los más furibundos detractores de esta formación habrían llegado a sospechar. Cualquiera habría pensado que Peralta primero y Sedano después habrían activado el estado de "emergencia industrial" y los polígonos habrían surgido como "esclatasagns". El balance que entrega el PP son 250 anuncios del polígono/parque tecnológico de La Canal, que sigue hoy tal y como Sanus lo pensó en 1995; es decir, en el plano de lo etéreo.
Mientra Alcoy se perdía en sus cosas, la comarca se desarrolló industrialmente, en buena medida con proyectos industriales suscitados en esta ciudad. El punto culminante fue el polígono de La Lleona, ubicado en Cocentaina, justo en el límite con Alcoy, y configurado en base a empresas trasladadas, de las que Comersan fue el buque insignia. Marset intentó que Sanus destinara a este polígono el dinero que tenía para arreglar Cotes Baixes, a cambio de explotarlo luego a medias, pero el alcalde alcoyano siguió con sus planes, entre otros cosas porque este polígono necesitaba un acondicionamiento.
Ahora Alcoy tiene nuevo gobierno, el tripartito PSOE-Bloc-l'Entesa- y nuevas directrices. De momento, como apuntó Sedano, La Canal se ha caído, como también Alcoy Innova y el proyecto Sur: casi nada, en una mañana Francés, Carbonell y Agulló se han fundido casi 2 millones de "teórico" suelo industrial, ofreciendo como contrapartida los 7.000 m2 por planta de la manzana de Rodes y un proyecto de polígono mancomunado comarcal. Es verdad, hace falta uno mancomunado, pero algunos pensamos que Alcoy debería acometer previamente uno propio. Ya sería hora.

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