Qué gente tan feliz

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Francisco Esquivel Una edil de Rita ha colocado en el coche oficial del escolta que tiene asignado la sillita de su criatura: "En primer lugar -desliza- el coche no es oficial. Es el vehículo del escolta que me acompaña. Como madre trabajadora que soy, dejo a mi hijo en el colegio antes de comenzar la jornada laboral. Y si me desplazo en el coche del escolta, debo llevar la silla". A lo largo de la última semana el tour se completaba que sepamos con el desplazamiento del escolta choferizado hasta Cullera donde la edil pasaba en una urba la época vacacional. Ante el malestar generado en el vecindario, la responsable municipal del área de Innovación -no se lo pierdan- ha asegurado que "todo es mucho más natural de lo que la gente piensa". Efectivamente, Beatriz, lo que el personal tiene que hacer es renovarse o morir. No como la oposición que, aparte de renunciar al escolta, se ha quedado anquilosada. Anaïs Menguzzato, socialista ella, ha señalado que también es mujer trabajadora, "madre de mellizos y cada día me desplazo en el autobús con mis dos hijos". Dado que el concejal de Seguridad ha sido el encargado de salir en defensa de su compañera de gobierno diciendo que fueron los propios policías los que solicitaron la instalación de la silla, hablar de mellizos es poner a estos servidores del orden en un brete. O el representante de Esquera Unida, Amadeu Sanchis, que ha reconocido que "todos los día llevo a mis hijo al cole en autobús o en taxi, si llego tarde". Hay que levantarse antes, Amadeu. Beatriz Simón no tiene tanto problema porque, como ella mismo dice, todo es mucho más natural. El propio Domínguez, el de la poli, ha profundizado en la tesis al aseverar que "el escolta y su coche van con los ediles hagan lo que hagan". ¿Hagan lo que hagan? ¡Uuummm! Mira, Beatriz, el año que me inicié en este oficio, se denunció en el periódico que, en plenas restricciones de agua, un concejal llenaba su piscina en la urba con los camiones cuba de la empresa municipal y el alcade lo fulminó. Pero, claro, ya sabes que en tiempos de Franco había alcaldes que se las traían. Rita, en cambio, es majísima. Para mí que está pensando en regalarte un sillita nueva.

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