Pugnas

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Andrés Castaño lunes
VENCEDORES
Bien, ya sabemos cuántos son los "indignados": dos millones y medio de votantes del PSOE que ayer se distribuyeron entre la abstención, el PP, la izquierda y Rosa Díez. Los números cuadran y se visualizan con la expresión de algunos desalojados que por fin han comprendido que los únicos cargos vitalicios en este valle de lágrimas son el de Papa y el de sepulturero. Dos millones y medio de "indignados" representan una estimable dosis de indignación. Ahora bien, ¿cuántos "entusiasmados" hay entre esos "indignados"? Querido Mariano: medio millón de votos y punto. El PP no ha ganado las elecciones: las ha perdido una colección de ineptos que ha logrado decepcionar simultáneamente a sus votantes y a los ajenos. No es una gesta despreciable desde luego, pero sí una advertencia a indolentes que acarician la gloria encaramados a un taburete excesivamente frágil.  El taburete es la presunción de que, ocurra lo que ocurra, el PP tiene ganadas las elecciones generales por incomparecencia del rival. Y eso no entusiasma.          
martes
VENCIDOS
En la antigüedad se identificaba a los vencidos más fácilmente que ahora. Un caudillo galo se lamentó por ellos antes de arrasar Roma y el aforismo "¡Ay de los vencidos!" se incorporó a la liturgia fúnebre que clausura la batalla. Pues eso: Jorge Alarte, Elena Martín, Alejandro Soler y resto de víctimas colaterales del zapaterismo. Pero esto exige varios matices. Por ejemplo, que Alejandro Soler no es alcalde de Elche porque IU decidió presentarse como dos siamesas recién separadas o que los resultados del PP en Orihuela o Benidorm requieren algo más que escudarse en el balcón de la calle Génova para disimular el bochorno. En cuanto a los resultados autonómicos, solo el PSPV era capaz de conseguir que Camps se presentara como triunfador tras el pescozón que ha recibido. Hay una imagen simpática de Sonia Castedo en la sede del partido cuando los amigos la mantean como en un cuadro de Goya y al fondo se atisban rostros sonrientes que jalean el festín. He utilizado una lupa de última generación que me prestó un amigo japonés y sigo sin localizar a Ripoll.
miércoles
SPAIN FOREVER
Ustedes se preguntarán de vez en cuando cómo nos ven los extranjeros y creo que lo idóneo sería trasladar su curiosidad a la minusválida noruega que el domingo se convirtió en el "punching ball" involuntario de una candidata del PP y otra del PSOE en Alfaz del Pi. Yo tengo un ejemplo mucho más digno: en un colegio electoral de Elche, un hombre protestó porque no había papeletas del Atlético de Madrid. Los sufridos integrantes de la mesa intentaron explicarle que allí se trataban otros asuntos, pero todo fue inútil: "Vámonos, hijo, que no me dejan votar". Siendo ciertas ambas historias, no sé cuál les parece más ilustrativa.  Yo no tengo dudas: frente a la coherencia casi cuadrúpeda del hincha colchonero, en España todavía resaltan mañas que abarcan el clientelismo, la intimidación, el fraude, la financiación irregular con vestuario de marca e incluso la pirueta del difunto presidente de Castilla-La Mancha, que añadió un escaño a la circunscripción más favorable para evitar lo inevitable. Aupa Aleti.
jueves
CARME Y EL TOREADOR
Acabo de presenciar la rueda de prensa de Carme Chacón y todavía no sé si la ministra ha estado en un tris de romper a llorar o de ordenar a ese general barbudo que siempre la acompaña que arrestara a la ejecutiva del PSOE. Si he entendido bien a los expertos en catacumbas políticas, la ministra se ha sacrificado para evitar la dimisión de Zapatero y la convocatoria de elecciones anticipadas. De ser así, sería una de las inmolaciones más catastróficas de que tengo noticia: la consecuencia es un presidente títere desprovisto de autoridad, ninguneado por sus teóricos subalternos y obligado a administrar desde la irrelevancia una crisis económica del tamaño de un diplodocus. Carme, no era necesario que te sacrificaras hasta ese punto y franquearas el paso a un debutante como Pérez Rubalcaba, ese soplo de aire fresco que nos revitalizará.  
VIERNES
LO NAPOLEÓNICO
Sería interesante conocer al genio estratégico que organizó el desalojo de la Plaza de Cataluña. Podría dar conferencias en todas las academias policiales del mundo  acerca de lo que no hay que hacer cuando se pretende dispersar a una muchedumbre. Naturalmente, el éxito ha sido incuestionable: la policía autonómica pretendía ahuyentar a quinientos ociosos y ha logrado que vuelvan a ser miles. Ni el general Silvestre llegó a tanto en Annual. Como la pretensión de la medida era evitar que coincidieran los "indignados" con los culés que eventualmente celebren mañana la Champions, el "conseller" solo puede encomendarse ahora al Manchester United  o a la remota posibilidad de que a los "indignados" también les guste el fútbol. Por cierto, existen tanquetas policiales con cañones de agua. Lo digo porque quizás hubiese sido mejor duchar a los revoltosos que abrirles la cabeza. 

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