Una tarea pendiente

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Maite Iraola Benidorm apuesta y tiene que seguir apostando por la cultura. Durante los últimos veinte meses he podido constatar desde la primera línea algo que ya sabía: Benidorm es una ciudad viva, muy viva culturalmente. En estos años he visto muchos ejemplos de personas, asociaciones, entidades, ciudadanos y ciudadanas que aman y disfrutan con el teatro, la música, el cine o las artes plásticas. Por ello me atrevo a afirmar que la cultura tiene que ser para Benidorm una industria casi tan potente como lo es el turismo.
Desde el Ayuntamiento hemos trabajado con humildad y sin descanso para llevar la cultura a todos los barrios y rincones de nuestra ciudad, pero también a personas de toda edad y condición. Hoy, sin duda, la programación cultural del Ayuntamiento de Benidorm es más rica, diversa e interesante que ayer. Pero invertir en cultura es una labor siempre inacabada.
Esta ciudad ha que seguir creyendo en la cultura. Creyendo e invirtiendo. Por ello, el equipo de Gobierno de Benidorm no se ha cansando de exigir una y otra vez la finalización de las obras del Centro Cultural. Esta infraestructura es primordial para dar el salto cualitativo que la ciudad necesita en materia cultural. Así lo entiendo yo y así lo entiende el Ayuntamiento de Benidorm. Quien parece no entenderlo es la Generalitat Valenciana, que definitivamente demuestra que no cree en la cultura y que, por tanto, no tiene ningún interés por finalizar una obra tan necesaria para la ciudad.
Que la construcción del Centro Cultural debe ser una prioridad es más que evidente. Así lo entienden también los representantes de más de sesenta asociaciones y colectivos empresariales, culturales, sociales y festeros, además de hoteleros y comunidades de vecinos adyacentes al Centro Cultural, que han exigido al Gobierno de Camps que las obras finalicen en el plazo previsto. La última fecha dada por el vicepresidente segundo y conseller de Economía, Gerardo Camps, es noviembre. Sinceramente, tengo dudas de que los plazos se vayan a cumplir dado el lentísimo ritmo al que avanzan los trabajos ante la pasividad de un Partido Popular perdido en batallas internas que nada tienen que ver con la defensa de los intereses de los ciudadanos y ciudadanas de Benidorm.
Después de muchos meses de trabajo, acaba una etapa de mi vida muy gratificante, en la que llevar la cultura a todos los rincones y abrirla a todos los colectivos y personas ha sido mi prioridad. Pero me marcho con una espinita clavada: ver en funcionamiento el Centro Cultural, una infraestructura cuya finalización he reivindicado con tanta insistencia ante el Gobierno valenciano. No obstante, confío en que este proyecto sea una realidad lo antes posible. Porque creo que es necesario y porque sé de primera mano que el mundo de la cultura se lo merece.

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