Ecuanimidad, ataraxiaÉ ¿Qué carajo es eso?

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Lola Peiró De repente se me puso un ojo peligrosamente chungo, por lo que no he tenido más remedio que, tras una complicada operación quirúrgica, hundir mi cabeza en un cojín dejando que los acontecimientos me llegaran como en sordina. Les aseguro que ha sido una auténtica cura mental tan necesaria como esas dietas que depuran todo el organismo y te dejan con la fresca sensación de que te has enjuagado con lejía. Viene a ser el "otium", el ocio de los clásicos frente al abrumador "negotium", ya saben.
Y así he visto con una perspectiva al menos alternativa -si no diferente- el bullicio de los políticos que, estando tan cercanas las elecciones, más parecen enemigos que contrincantes y a veces, "algunos", como dicen los mejicanos, no rebuznan más porque no se saben la tonada. Me pregunto por qué no basan su campaña electoral en sus proyectos e ilusiones para con el pueblo en vez de lanzarse dardos envenenados, pero ante tales preguntas suelen decirme que eso "ya no se lleva" y lo que hace ganar votos son otras estrategias más agresivas. Tal vez sea verdad pero ¿quién va a creer a esos farsantes "imputados", y sin embargo aún en el poder, con las manos aferradas a un dudoso concepto legal que esconde delitos, como el llamado "prescripción"? Pregunto quién les va a creer, además de los incomprensibles valencianos, claroÉ ¡Manda o carallo!
Todo eso me iba llegando durante mi encierro.
Irrumpió también como una maldición de no sé qué cielo aburrido de la estupidez humana, la hecatombe del Japón en el fatídico once de marzo, que parece que ese número once nos lo haya cagado la moscarda para los restos. Y las nucleares rotas amenazanÉ Por otra parte, a un tiempo se han puesto en pie casi todos los países árabes gobernados por tiranos pidiendo cotas de libertad por medio de un sistema tan viejo como lo es la democracia. Ciudadanos sufriendo una desigualdad social tan flagrante no tenían más remedio que explotar. Y ahí andamos, en la ardua tarea de quitarles la poltrona de las egregias posaderasÉ Vi también -como Quevedo en sus Sueños- el azote del paro como una madeja liada a la que no se le encuentra el cabo por donde tirar, muy imbricada en el fraude fiscal, la economía sumergida, el dolor de los que han sido maltratados por la injusta justicia que les ha dejado en la calle, las medidas restrictivas hacia los sueldos bajosÉ ¡tantas cosas!
Pues a pesar de todo, el inesperado periodo tranquilo me ofreció la posibilidad de afrontar con mayor ecuanimidad el espectáculo complicado de este presente, y así viví un tiempo libre de estrés. Y me pregunté qué nos está pasando a los hombres de este puñetero mundo. Falla la justicia, falla el sentido de la honestidad, el honor y hasta la vergüenza. Y sin esos referentes, todo puede parecer legal. Así que también me he preguntado si nos serviría de algo el reflexionar sobre esa palabra que siempre me fascinó y que redescubrí en mi periodo de reflexión: "ecuanimidad", aunque no estoy muy segura de que se entienda en los tiempos que corren. Imparcialidad de juicio, imperturbabilidad, paz interior, ya ven, tan lejanos que parecen conceptos sacados del mismísimo Génesis. Y si desean un sinónimo estupendo, les puedo ofrecer ese de origen griego: "ataraxia", que significa algo así como "la disposición del ánimo propuesta por epicúreos, estoicos y escépticos gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional -la felicidad- mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones, y la fortaleza del alma frente a la adversidad". Sería bueno que le echáramos un vistazo, ¿no les parece?
Dicen que vienen tiempos nuevos con aparatos sofisticados, y yo me pregunto si esos tiempos nuevos tendrán en cuenta valores humanos tan antiguosÉ Pero miren, yo estoy muy de acuerdo con la argumentación que hace Carmen Posadas en uno de sus últimos artículos en donde elogia la serenidad que, ante el dolor, es un arma poderosa para luchar contra la adversidad. "Eso -dice- ya lo sabían nuestros abuelos en tiempos más duros, y no estaría mal que también lo aprendiéramos nosotros ahora que pintan bastos".
Y yo me pregunto si a todos esos que estructuran esta sociedad con los mimbres del dinero, la economía y la riqueza, y que no saben lo que es una hipoteca abusiva cada final de mes, les hará falta reflexionar sobre la necesidad de la contención y la fortaleza del alma frente a la adversidadÉ Porque sociedad doliente somos todos, ¿o unos más que otros? ¿O habrá que indignarse de una puñetera vez como lo han hecho esos ciudadanos de los países árabes?
Se acabó mi periodo de serena reflexión. Otra vez estamos con el burro en el maldito trigalÉ

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