Uniones, reuniones y proyectos

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Miguel Lizón Recurriendo al tópico, qué haríamos en ocasiones sin tener alguno a mano, se ha de afirmar, con honda convicción, vaya que sí, que la "unión hace la fuerza".
Pura costumbre tal afirmación. En toda unión, eso sí, importa la calidad del colectivo que se une, la finalidad de la intención y los medios empleados para la consecución del proyecto unionista. Acaba de conformarse una nueva Unión de Matadores de Toros. La preside el diestro alicantino José María Manzanares II.
En la Junta Directiva, entre otros nombres de discreto renombre, figuran "El Juli" y Miguel Ángel Perera, lo que viene a indicar que hay buen ánimo de implicación. Al menos en principio. El flamante Presidente, en su declaración iniciática, expone que la Unión nace, aglutinadora de las dos hasta ahora existentes, con el decidido afán de defender, con absoluta decisión, los "derechos" de los toreros. Será bueno y conveniente conocer qué derechos entran en los planes de la flamante Unión.
Todo un proyecto que, así sea, venga a fortalecer la Fiesta y devolverle el rigor y el torero pundonor que se viene echando tan de menos. ProyectoÉ
En Valencia, por parte, reunión triprovincial en la Conselleria d'Interior, Dirección General, para estudiar la posible reforma del vigente reglamento de espectáculos taurinos. Fundamentalmente, corridas y novilladas. En base a un documento que, hace tres años aproximadamente, elaborado en Alicante por representantes de entidades taurinas, se presentó a la atención de la Dirección General de marras. La finalidad fundamental, al decir que quienes asisten a las reuniones deliberativas, es la de fortalecer el espectáculo taurino en todas las facetas posibles, aquéllas que la enriquezcan y otorguen mayor rigor. Se exigirá el mérito de cortar dos orejas, en un toro, para merecer la salida triunfal por la puerta grande. Otro punto a debatir, de sumo interés, será la suerte de varas, con un estudio de la puya para quizás disminuirla en algunos milímetrosÉ
Más que la puya, el problema del toro estriba en la pobreza de casta, de codicia, cosa que no hay reunión, desgraciadamente, que lo pueda solucionar. Qué más quisiera el aficionado ampliar el tiempo de permanencia del ganado en corrales, mínimo cuarenta y ocho horas, ¿por qué no setenta y dos?, contra las veinticuatro actuales, que a tantos chanchullos se viene prestando cuando hay ganado rechazado.
Los 65 centímetros de altura del faldón del peto facilitaría que el toro romanease. El que pueda, claro está. Reuniones. Proyectos. Sea. Cristo llega. Alicante. Mayo.

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