El derecho al crédito

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Albert Cano A l hablar con familiares y conocidos sobre el día a día de la crisis o si se leen ciertas informaciones, en un momento dado de la conversación o la lectura aparece una de las palabras mágicas que "ayudaría a resolver" la crisis: el crédito (en concreto, la no concesión del mismo por parte de bancos y cajas). "El otro día me enteré de que cerraron una pequeña empresa porque no le dieron un préstamo para pagar a sus proveedores", dicen unos o "no puedo vender el piso porque el banco no concedió la hipoteca a la persona que quería comprármelo", siguen los otros.
Serían quejas comprensiblesÉ antes de 2007, cuando te concedían todos los préstamos y tarjetas que quisieras con sólo entrar en una oficina bancaria, convirtiéndonos en auténticos adictos al crédito, como si fuera un derecho más incluido en la Declaración Universal de la ONU. Pero demuestran un cierto desconocimiento de la realidad actual de dichas entidades (en el caso de las cajas, de no ser por las sucesivas fusiones, FROBs y financiación especial del Banco Central Europeo, muchas habrían caído en la insolvencia). Y es que, como ha vuelto a señalar el consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, la salida de la crisis en España pasa por desendeudarse: tanto particulares y empresas como, sobre todo, las entidades financieras.
Hasta que estas últimas no devuelvan lo prestado desde fuera, para financiar la borrachera inmobiliaria de 1997-2007 y mientras no se deshagan de la creciente cartera inmobiliaria acumulada a precios reales de mercado (y dejen de remolonear, como hasta ahora, esperando que la recuperación exterior haga rebrotar la edificación), no habrá fluidez del crédito para PYMES y particulares. Y aún faltan años para ello.

Cómo lo ven. Un analista de The Nation resaltaba que, ante el empeoramiento de la situación en Libia (han pasado más de 10 semanas desde las primeras protestas opositoras contra Gadafi), los halcones del Congreso y los neoconservadores presionan a Barack Obama para que vaya más allá del actual mandato de la ONU: debería "finalizar el trabajo" con tropas sobre el terreno, ante la insuficiencia de los ataques aéreos para derribar al régimen del coronel.
Al analizar los datos de desempleo de la población de color de algunas ciudades estadounidenses, The Huffington Post llegaba a la conclusión de que (pese al crecimiento de los últimos meses) se alcanzaban niveles de Depresión económica. Así, en el área de Los Angeles, el paro entre afroamericanos se había disparado del 6.7% en 2006 al 19.3% en 2010; en Detroit, se había pasado del 6% en 2000 (tras el estallido de la burbuja puntocom) al 25.7% actual. Menos mal que allí ha terminado la recesión.

Cómo nos ven. Bloomberg muestra su preocupación ante la posibilidad de que, tras las elecciones locales del 22 de mayo, surja un déficit mayor del previsto en muchos entes de proximidad (lo que podría repercutir en la credibilidad del conjunto y facilitar el "contagio" de los problemas de deuda soberana, acotados ahora a Grecia, Portugal e Irlanda). Según un analista, no hay dudas de que lo ocurrido en Cataluña tras los comicios de noviembre (donde afloró un descuadre superior al 60% de lo reconocido), pasará en otras zonas.
Daily Telegraph se sorprende ante el caso de un joven malagueño, de 25 años, que demandó a sus padres tras retirarle la paga de 400 euros al mes, a no ser que buscara un trabajo. Pese a que el juez falló a favor de los progenitores (obligando al joven a abandonar el hogar paterno en 30 días), se sitúa el asunto en el contexto de un país plagado de ni-nis (ni estudian ni trabajan) y con una tasa de paro juvenil superior al 40%.

Qué se cuece. elmundo.es reseñaba una reciente encuesta estadounidense donde, a pesar de las dificultades de la prensa impresa, se reflejaba que la mayoría de ciudadanos de aquel país (un 35%) citaba a los periódicos de papel como medio de referencia en cuanto a efectos de la publicidad, seguidos por Internet (con un 28%) y el correo electrónico (12%). Para los encuestados, los diarios impresos siguen ofreciendo los anuncios más creíbles y veraces.
Comunicació 21 destacaba que, a partir del próximo 2 de mayo, nueve de los principales medios eslovacos en la web levantarán un muro de pago conjunto, con la puesta en marcha de la plataforma Piano Media. Tras dos semanas de prueba, los usuarios deberán pagar 2.90 euros al mes para acceder a los contenidos de dichos medios digitales. La idea es que se suscriban, en un plazo de cinco años, un 10% de los internautas del país. ¿Funcionaría esta decisión en otras latitudes?

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