Tongo una pregunta para usted

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Cipriano Torres No me lo corrijan, colegas de edición. Si escribo tongo es que, en este caso quiero decir tongo, de Tongo una pregunta para usted, señor Benedicto XVI. ¿Lo vieron? Supongo que no, porque del teatro que le montaron a Joseph Ratzinger en el Vaticano para que respondiera a las "espontáneas" preguntas de su rebaño apenas queda constancia. Es una afrenta. La cadena de extrema indignidad ideológica tuvo un 0´8% de audiencia, menos incluso que la que tienen los cerveceros y el rugido de los gatos feroces. Qué fuerrrrte. Eso no le hace a un líder nato su audiencia natural. Pero es que la mentira y el montaje, o los montan los maestros del vodevil, que cada semana programan si las hostias se las lleva la fallera Carmen Lomana o la barriobajera Belén Esteban, en televisión deviene en farsa en cuanto el personal huele el chancletazo del guionista. Es la primera vez en la historia que un Papa responde preguntas en un programa de televisión, titulaban algunos medios. El Papa responde en La 1 -además de la tele de la caverna, la pública también colaboró en el publirreportaje de la multinacional-, escribían otros. Pero ni por esas. El programa interesó menos que la extinción de la lagartija hermafrodita del desierto de Gobi. Las patrañas se pagan. Con la naturalidad que caracteriza al Gobierno vaticano sacó a su jefe de Estado para que respondiera a una madre si el alma de su hijo aún está con ella o ya no está presente desde que hace un tiempo el chico entrara en estado vegetativo. Audaz, leyendo el divino autocue, el clérigo dijo que su alma es como una guitarra con las cuerdas rotas, que no puede sonar. ¿Ven? Espontaneidad que no falte. La catequesis siguió con otras seis preguntas y otras tantas respuestas a plano fijo. Vamos, un bodrio de programa tongo que ni el alma de la guitarra alegró.

La ETA de Wyoming
En mi caso, mencionan guitarra, y corro como alma que lleva el diablo. Guitarra, alma, diablo. Ni acaso hecho. Pero cuidado, ya no pienso en el obispo de Roma, para quien han de ir pensando en formatos más vanguardistas si quieren atrapar a una audiencia entre resabiada, pendona, e infantilizada, y por supuesto con alta tolerancia a programas basura. La próxima entrega, que se la encarguen a productoras españolas que manejan como pocas esa mezcla de ruindad, descaro, vulgaridad, manipulación, y rústica alegría. Su alma es como una guitarra con las cuerdas rotas, que no puede sonar, decía el Sumo más arriba. Pero yo pensaba en otra cosa. Tan profunda era la intención que se me vino a la cabeza el CEHA, Centro de Estudios Históricos de Andalucía. El CEHA no debería ponerse gallito con El intermedio y sus parodias andaluzas por vestir a Usun Yoon y Wyoming de genuinos flamencos como encapuchados de ETA -Estamos Tan Agustito-, sombrero cordobés -él-, y clavel reventón con peineta -ella-. Se conduele el CEHA de la imagen distorsionada y ridícula que el programa de La Sexta hace de los andaluces, y tal vez lleve razón, porque en Andalucía no todos los andaluces llevamos traje de gitana, ni sombrero cordobés, ni claveles reventones enredados en el, por supuesto, negro pelo, ni decimos todo el rato qué arte, ni por la gloria de mi madre, ni estamos todo el tiempo cantando copla, ni tenemos una guitarra colgada a la entrada de la casa, ni lloramos ni reímos en cuanto vemos a la Macarena, ni nos pirran Los del Río, ni las sevillanas son nuestra música del alma, ni por supuesto nos ponemos a contar chistes con un salero que no se puede aguantar.

Parodia de Canal Sur
Es verdad que Andalucía no es la Andalucía tópica que en esa imagen distorsionada da El intermedio en La Sexta, y no lo es porque la imagen que da El intermedio es rácana con el tópico, corta de ambición. Para dar la imagen tópica, ridícula, machacona, la imagen andaluza de charanga y pandereta, está Canal Sur. A esa televisión debería de mirar ese organismo -he entrado en su página web y está como el alma de Francesco, con las cuerdas rotas- y a ella dirigir sus más feroces puyas si quiere notoriedad, y si quiere de verdad hacernos un favor a los andaluces que miramos con abochornado desinterés una programación de la que Blas Infante, Federico García Lorca, Pablo Picasso, María Zambrano, o Francisco Ayala abominarían en casi todas las franjas horarias. Creo que Wyoming no hace una parodia de los andaluces. Hace una parodia de Canal Sur. Y la borda. Tiene un filón en el resto de autonómicas, sabuesas que saben denigrar con la peor estampa a los ciudadanos que dicen retratar.

La vuelta de Roci-Hito y Cospedal
¿Qué tipo de televisión pública quiere el Partido Popular, cuál es el modelo?, pregunta Ana Pastor. Pues mire, una televisión pública imparcial, responde con sonrisa cínica Dolores Cospedal, secretaria general del PP en Los desayunos de TVE. Pero cuál es el modelo, insiste Pastor, ¿Telemadrid, Canal Nou? No respondió, claro. Asistí con tensa indignación de espectador agraviado a la indecencia de esta señora, que nos toma por imbéciles intentando que su miedo a la libertad lo vivamos como manipulación, acostumbrada a modelos de televisión donde gobierna su partido cuestionados hasta por sus votantes por el descaro y el entreguismo, y todo a sabiendas de que jamás hubo en este país, le guste o no, tanta independencia en la tele nacional. Ella lo sabe. Pero sigue engañando. A la vez, Canal Sur busca en Nacidas para cantar a la nueva Rocío Jurado con la inestimable ayuda de Maritere Campos y de Rocío Carrasco, hija de la santa. Hemos de dar mil veces gracias ya que Roci-Hito eligió, entre todas las cadenas, la andaluza para volver a la vida televisiva. Que sigan la búsqueda en esa autonómica. En la pública, porque teme a periodistas que tienen una pregunta para ella, ha nacido para mentir Dolores Cospedal, que responde siempre igual, Tongo una respuesta para usted.

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