La huelga general no parece cosa de broma. Supongo que para UGT tampoco lo es y que su reflexivo y pausado en la expresión secretario general, Cándido Méndez, así lo ve. Por eso llama la atención la decisión de este sindicato de meter en el río revuelto de la campaña al mismísimo eurovisivo Chiquilicuatre a través de varios vídeos realizados ad hoc. Suena a mal chiste, a error de cálculo o modernez que lleva el debate de las razones o las sinrazones del gravísimo problema del paro al terreno del cachondeo. Y puede confundir. A las críticas iniciales del PP, se sumó ayer desde CC OO Ignacio Fernández Toxo, para quien la cuestión tampoco parece muy afortunada. La huelga, se esté a favor, en contra o ni fú ni fa, no parece cuestión de gansadas, es algo así como el barómetro más fiel capaz de medir el cabreo de la calle por la que cae, que es mucho. A veces los medios no justifican los fines y gestos como este de UGT nos pueden impedir ver la espiga de trigo entre tanta mala hierba. Y, claro, tampoco parece que el campo esté para esta clase de abono.