DANIEL MACIÁ VÁZQUEZ
Recientemente escuché a un grupo de profesionales jurídicos discutiendo acerca de los centros de tratamiento de residuos, los vertederos legales o ilegales, y de los límites de protección respecto las viviendas anexas habitadas por seres humanos. Incluían dichos conceptos en la conversación, en relación con el desarrollo sostenible y la necesidad de aquellos para la prospera evolución de la economía en general y la habitabilidad humana en particular, calculaban los pocos daños que suponían en lugares localizados en comparación con el beneficio que reportaban al conjunto de la sociedad. Sin meterme en la conversación enseguida pensé en los olores tan desagradables que por las noches cada vez que volvía de Aspe por motivos profesionales, sufría provenientes, según me decían los vecinos, de un vertedero situado en las cercanías del camino viejo de Elche a Aspe, sin conocer las particularidades del mismo, como otros tantos que existen en nuestra provincia.
Dichos profesionales argumentaban, unos a favor, otros en contra (aunque estuvieran legalmente implantados) de la proliferación de los mismos en el entorno de la provincia de Alicante. Los que argumentaban a favor decían que sin ellos el desarrollo económico en esta época de crisis generalizada supondría un problema para dicho desarrollo. Los que argumentaban en contra exponían que supondrían a medio plazo la destrucción ambiental de nuestros entornos, planteando así la permisividad de la contaminación en comparación con el adecuado progreso económico.
En relación con la afección de los vertederos a la salud humana, sinceramente no creo que a día de hoy nadie sea capaz de calcular el efecto sobre la salud humana a medio plazo de los vertederos (sobre todo en una región como la nuestra caracterizada por la cantidad de días de viento al año que existen) ¿De verdad piensan actualmente que el mejor equipo médico del mundo sería capaz hoy mismo de predecir los efectos sobre la salud humana de los continuas emanaciones contaminantes de los vertederos de nuestro entorno? ¿De verdad algún especialista puede predecir que nuestra salud dentro de 10 años va a ser la misma sometidos o no a la exposición de la contaminación de los vertederos?
La pregunta está clara ¿quién va a responder dentro de 10 años si dichos efectos sobre la salud se tornan perjudiciales para nosotros? ¿se calificarán entonces las consecuencias como de fuerza mayor o de dificultad de predicción?
Soy el primero que opina que nuestro modelo de crecimiento económico genera "basuras" y que las mismas se tienen que eliminar o reciclar, pero nunca disimular, y que las mismas van a ser inevitables que se generen por mucho que queramos, pero también opino que las políticas medioambientales actuales deberían tender ya de forma efectiva, y no dentro de 40 años, a erradicar si existen efectos nocivos de los vertederos y similares sobre la salud humana, y sobre todo desde una óptica de transparencia hacia los ciudadanos que sufren los mismos en sus cercanías, a fin de evitar que dentro de 10 años alguien trate de evadir sus responsabilidades para con los ciudadanos. Habría que exigir que el inspector que vive a 300 kilómetros de los vertederos pasara unos días viviendo en las cercanías de los mismos, y que entonces opinara y actuara.
Demostrado está en el entorno de nuestra provincia que el modelo que pretende seguir la globalización económica mundial está cercenando el futuro económico de la misma y de la industria manufacturera, por lo que quizás en defensa de nuestro futuro, me refiero a los jóvenes de hoy en día, que somos los que vamos a estar dentro de 20 años, a lo mejor es necesario hacer "borrón y cuenta nueva" en el aspecto de las políticas económicas y las medioambientales necesariamente ligadas a las anteriores, y establecer una bases nuevas más coherentes con el respeto a la salud humana y más coherente con el desarrollo económico sostenible real, a fin de evitar la localización de los posibles focos de contaminación en los mismos lugares.
Está claro que sin vertederos no hay evolución, pero también está claro que con enfermedades tampoco hay evolución. Quizás sean necesarias medidas concretas directas sobre los vertederos del entorno para evitar posibles consecuencias irreparables que hoy desconocemos para la salud humana y para evitar la responsabilidad futura de nadie.
Para más información al respecto pueden ver ustedes la película "Gomorra". Gracias.