ANA BARCELÓ CHICO
Desde hace más de un año esperamos una respuesta de la Generalitat Valenciana para afrontar la situación económica que vive nuestra Comunidad y, hasta el momento, sólo nos hemos encontrado con el vacío que produce la falta de respuesta, es decir, que la Generalitat de Camps no articula medidas y programas eficaces. No es ninguna novedad que los responsables del gobierno autonómico, ante los problemas, miren hacia otro lado o quieran hacer responsables a otros fuera de la Comunidad Valenciana, y ejemplos podríamos poner muchos. Sin ir más lejos, el secretario general del PP, señor Costa, se quejaba hace poco de las movilizaciones anunciadas por los sindicatos valencianos ante la situación de desempleo y no comprendía que éstas se vayan a producir ante el gobierno de Camps y no ante el Gobierno de Madrid.
Una falta de comprensión incomprensible, si se me permite la ironía, cuando es a la Generalitat que gobierna el PP a la que corresponde gestionar los intereses de la Comunidad. Son muchos los problemas que, pese a la perentoriedad con que deben resolverse, están aún pendientes de ser abordados, y afectan a todos los ciudadanos y en todos los aspectos de la vida cotidiana. No es, sin embargo, mi intención realizar en este artículo un balance de la gestión del Consell en los últimos años, pero baste poner un ejemplo.
La consellera de Industria, señora Juste, limita sus intervenciones en actos públicos a criticar al Gobierno de Madrid, manifestándose contra los planes del calzado, el juguete o el textil promovidos por el Gobierno de España. Sin embargo, todavía estamos esperando conocer cuáles son los planes de su propio departamento para ayudar a la industria alicantina. Tampoco puede extrañarnos, pues la política del PP se ha caracterizado durante más de una década por la falta de estrategias sectoriales y la falta de planes regionales, dejando al azar de la mayor o menor voluntad de las administraciones locales y de la iniciativa privada un desarrollo desigual, desordenado y desequilibrado. Se pone con ello de manifiesto la urgente necesidad de articular un modelo de desarrollo económico y social que vertebre el territorio y ponga en conexión industrialización y urbanización.
Y aún más: la política de la Generalitat en los últimos años ha ido en sentido contrario, facilitando el desmantelamiento de la industria manufacturera alicantina en lugar de facilitar su internacionalización y su posicionamiento en los mercados internacionales. Esa es la orientación del llamado «Plan de implantación de empresas en el exterior», que incentivaba la deslocalización y la justificaba por el coste de la mano de obra dentro de nuestro territorio. Entonces no le preocupaba a la Conselleria la pérdida de puestos de trabajo que se iba a producir. En aquel momento hizo oídos sordos a Administraciones locales y sindicatos que reclamaban la paralización de esas ayudas y exigían, en su lugar, la puesta en marcha de un Plan de protección para la industria de calzado.
Al mismo tiempo, solicitaron a la Generalitat Valenciana un plan de inversiones que favoreciera la diversificación industrial, con la participación de ayuntamientos, sindicatos y empresarios. El mismo silencio negativo recibió la petición de la creación de un fondo económico destinado exclusivamente a la adaptación de los trabajadores a las nuevas necesidades de la empresa, buscando con ello ganar en competitividad, y que habría de ser gestionado con la participación de todos los agentes sociales, incluida la propia administración autonómica.
A día de hoy, la Conselleria no sólo no ha dado respuesta a los problemas planteados, sino que ni siquiera ha atendido las propuestas realizadas, como hemos visto, desde ayuntamientos, sindicatos y entidades empresariales. Instituciones todas ellas afectadas de manera directa por los problemas, que tienen el pulso de la situación y conocimientos e iniciativa para proponer soluciones pero, ¡ay!, carecen de los medios económicos y políticos para llevarlas a la práctica. Así, la falta de suelo industrial, nos aboca a perder oportunidades para la implantación de nuevas industrias y, por ende, para la generación de empleo. Algunos polígonos industriales se encuentran pendientes de desarrollar en esta provincia desde el año 2001, convirtiéndose en un lastre para el crecimiento económico y social. Desde el Partido Socialista alicantino hemos trabajado intensamente durante estos años para apoyar y potenciar la actividad industrial de esta provincia y la falta de respuesta de la Generalitat no nos desalienta: continuaremos luchando día a día y desde todos los ámbitos institucionales y sociales en los que tenemos presencia y responsabilidad para que nuestra industria crezca, se fortalezca y se internacionalice, contribuyendo con ello a superar la actual crisis. o
Ana Barceló Chico es secretaria general provincial del PSPV-PSOE.