JAVIER PRATS
Algunas personas tienen la rara habilidad de incordiar cuando las cosas van aparentemente bien. Es lo que está pasando en el PSOE de Sant Joan. Los socialistas gobiernan con mayoría absoluta y disfrutan de la tranquilidad que da ver al adversario político, es decir, al PP, en clara división con la eterna y aburrida guerra entre campistas y ripollistas. Pero a Seva, me refiero a Francesc de Paula, ex alcalde y actual presidente local, le debe aburrir sobremanera no estar en primera línea. Por tal motivo, ha echado a los pies de los caballos a la ex edil Elena García para que ésta le dispute la secretaría local a Baltasar Ortiz, el candidato del otro Seva, me refiero a Edmundo, actual alcalde. No es negativo que dentro de un partido haya diferentes corrientes de opinión, sin embargo no parece demasiado oportuno entrar ahora en pulsos perdidos de antemano por el simple hecho de hacer ruido, de demostrar que aún estoy ahí.
Además, García, la candidata de Francesc, tiene sobre sus espaldas el triste episodio de la anterior legislatura, cuando fue nombrada concejala de Servicios Sociales en detrimento de Mari Carmen Vázquez, conocida como Meli. Tal decisión, tomada en su día por el primer edil en contra de un importante sector del PSOE, provocó una crisis de gobierno que dejó en minoría a los socialistas y con un rebote de proporciones descomunales que no fue a más porque Vázquez no quiso dar el paso de la moción de censura a pesar de los intentos que realizó el PP para convencerla.
Lo mejor en estos casos sería que si uno quiere estar al frente de la agrupación local se presentara sin buscar intermediarios inadecuados o políticamente quemados. La derrota, por cruda que sea, no es una humillación cuando se defienden unos ideales en los que se cree. Quizás, a lo mejor, lo que pasa es que dichos ideales son los mismos y lo que se pretende es no perder del todo el hilo del poder. Bien es verdad, que el convulso PSOE de la Comunidad Valenciana de los últimos años, ha dejado en la estacada a personas de valía que durante años desempeñaron altos cargos cuya labor no ha sido reconocida. Puede ser el caso de Franscesc de Paula Seva, pero esa es otra historia en la que no hay que involucrar a la agrupación local.