MANUEL DE LA CALLE ALBERO
A mí, personalmente, todo este lío que se ha montado con el aterrizaje de Cristina Gomis en el equipo de gobierno y la representación posterior con aplausos y foto de familia incluida, me parece más, salvando las distancias, el caso de Audas, Ditalkón y Minuros, emisarios de Viriato, a los que el cónsul romano Servilio Cepión contrató para que le dieran "pasaporte" al caudillo lusitano, que el retorno de la hija pródiga.
Y si no a ver cómo se explica la celeridad con que la anteriormente aludida edil se lanzó a la yugular de Mari Carmen Jiménez y por elevación a por la de Ripoll, irredento caudillo zaplanista. ¿Acaso han llegado a pensar que toda esa ola de arrepentimiento y de rencor era sincera y gratuita? ¿Alguien ha llegado a creer que Cristina Gomis sintió unas irrefrenables ganas de confesarse, de abrir su corazón, después de un largo silencio, en una rueda de prensa? Y es más, ¿alguien está convencido de que ese rapto de locuacidad y arrepentimiento es regalado? ¿No estaba pactado?
No sé lo que Servilio Cepión prometió a aquellos conjurados, pero espero que Cristina Gomis tenga mejor suerte y reciba de la cónsul campista Adela Pedrosa mejor pago que Audas, Ditalkón y Minuros que con un "Roma no paga traidores" se tuvieron que conformar. De todas maneras creo que el destino de UCL en Elda, y con él también el de Cristina, ya está visto para sentencia ¿O acaso de cara a las próximas elecciones la van a integrar en las listas del PP de nuevo? Puede ser que más pronto que tarde de los labios de Adela Pedrosa escuche Cristina Gomis las palabras del cónsul romano.
Lo que es verdaderamente injusto es que, como de costumbre, las peleas partidarias o las ansias de poder ya sea del PSOE o del PP las paguen a escote los ciudadanos de Elda. Ya que el repentino cariño de Adela Pedrosa por Cristina Gomis no viene dado por la capacidad de ésta, ni por lo que vaya a contribuir al bienestar de la ciudadanía, ni siquiera por darle estabilidad al equipo de gobierno, que cuenta con una holgada mayoría absoluta, ni por sumar, ni por guapa, ni por nada que puedan alegar desde el PP local. Esa simpatía procede directamente del daño que las declaraciones de Cristina Gomis puedan hacer a Ripoll, otra batalla más en la guerra por el control de la provincia de Alicante.
Ahora se creará una concejalía ex profeso para la arrepentida, o se desdoblará una de las existentes, se le liberará con dedicación exclusiva, se le pondrá secretario y se nombrará algún cargo de confianza, todo a cargo del municipio. Tal como hiciera Azorín con los trásfugas de Esquerra Unida por su ayuda en el desalojo de Camilo Valor. Por cierto no son el PSOE ni Carlos Ortuño los más indicados para criticar el actual estado de cosas en esta ocasión. Ya que a Carlos Ortuño lo liberaron como secretario del grupo progresista como pago a la moción de censura.
Y mientras, la UCL entra en un proceso que le puede llevar a la disolución, algunos de sus militantes deben de preguntarse si los engañados no han sido ellos. Dada la especialización que Cristina Gomis está adquiriendo en cuanto a rupturas en los partidos en los que milita, yo pensaría seriamente si emprender alguna nueva aventura política (UPyD) junto a ella.
Los juegos políticos partidarios, las guerras entre facciones, las luchas intestinas y fratricidas son, aparte de divertidas, baratas porque las salvas se hacen, en este caso, con pólvora de rey, es decir de todos nosotros. ¡Toma austeridad!
Manuel de la Calle Albero es coordinador local de IU en Elda.