RAÚL MÉRIDA GORDILLO
Ariscos, independientes, solitariosÉ Todos estos y algunos más, son calificativos que acompañan a los gatos, pero en realidad ¿son reales o tópicos hechos leyenda?
La verdad es que mucho ha cambiado la vida de nuestros amigos desde sus orígenes hasta nuestros días. Los primeros gatos eran auténticos depredadores. Silenciosos, astutos y verdaderos atletas. Sin lugar a dudas, a su nivel, los mejores cazadoresÉPero, ¿y actualmente?, ¿el tiempo todo lo cambia? Adaptados hace algunos siglos a vivir cerca del hombre, muchas de sus costumbres ancestrales quedaron olvidadas en el origen de los tiempos.
Hoy en día son cariñosos, afables y buscadores de la compañía humanaÉ Aunque, evidentemente algo conservan de aquellos otros de los que descienden. Siguen con un desarrolladísimo olfato para la caza -hoy llevada a cabo más como un juego que por necesidad-É Y poseen una increíble agilidad y mejor vista. Pero, ¿es eso todo?, ¿y su carácter?
Digamos que su adaptación a nuestro entorno y a nosotros mismos ha sido total, aunque en algunos casos siguen conservando una cierta independencia a la que no renuncian fácilmente, quizás como forma de libertad. Son animales de carácter sumiso y cariñoso pero, con cierta pizca de rebeldía. En definitiva, les encanta estar a nuestro lado pero sólo hasta que ellos quieren. En el mismo instante en el que deciden marcharse de la casa por algún motivo, difícil será que los retengamos a nuestro lado.
Evidentemente, en esto como en todo, hay individuos y cada uno desarrolla más una parte u otra de esas cualidades.
En cualquier caso, lo que sí han hecho es adaptar su lenguaje a nuestro mundo y utilizar todo tipo de maullidos, ronroneos, bufidos, etcétera, para comunicarse con nosotros. ¿Y educarlos?, ¿es posible educarlos?
No debemos olvidar que, el gato a diferencia de otros animales como el perro, no tiene sentido de jerarquía, de manera que nos va a ver como un igual y, por lo tanto, deberemos buscar nuevas fórmulas para que nos obedezcan y no desarrollen comportamientos que puedan ser un peligro para sí mismos. No debemos olvidar que las ciudades se han convertido en auténticas trampas para los animales.
Por otro lado, difícil será que entienda el sentido del castigo, si se lo aplicamos cuando hacen algo que no deseamos pero, sin embargo, sí podemos utilizar estímulos que le sean agradables como, por ejemplo, el ruido de un sonajero.
En cualquier caso, tendremos que tener paciencia y aprender a interpretar a los mismos y escucharles y no olvidar nunca sus necesidades.
Los gatos pueden aprender muchas cosas de nosotros, pero nosotros también de ellosÉ
Por eso, dejarlos explorar pero cuidando que no sufran accidentes; ser cariñosos y respetuosos con ellos; cuidarles y quererles, sin lugar a dudas, asegura una relación larga entre gato y amo pero, sobre todo, muy feliz.
Raúl Mérida es presidente de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Alicante.