JAVIER PRATS
La sentencia dictada por un juez contra el acuerdo plenario en el que se daba vía libre al PAI para la Ciudad Deportiva de Monóvar evidencia que al equipo de gobierno no le salen las cuentas. Es verdad que puede apelar la decisión judicial, pero también es evidente que las cosas no van como deberían, sobre todo en el área deportiva. Quizá por ello el concejal de Deportes, Emilio Orgilés, viendo lo que pasa quiso hacer un guiño al PSOE para cambiar el color del gobierno municipal. Porque a esta decisión judicial se le une el lío que se ha montado tras la inauguración de la piscina municipal. Esta instalación, cuya subvención dio más de un dolor de cabeza y enfrentó al propio tripartito, se ha puesto en marcha de una manera pintoresca, ya que a pesar de inaugurada nadie la puede utilizar. Y es que se les olvidó un pequeño detalle, la luz. Pero se supone, que con el tiempo, los monoveros podrán disfrutar de la piscina que con tanto ímpetu abrió Ripoll, haciendo gala de una excelente forma física. Aunque no sólo es la falta de electricidad la que nubla el futuro de la piscina, resulta que una mercantil ha presentado un recurso de reposición en el Ayuntamiento -previo a iniciar un contencioso en el juzgado- porque asegura que el Consistorio ha ocupado suelo de forma ilegal en su construcción. Vaya, según considera la empresa, han debido medir mal, seguro que es eso. Puesto así, mejor será irse a ver al Monóvar al campo de tierra de toda la vida, porque curiosamente la Diputación ha negado una subvención para hacer un césped de hierba artificial. Menos mal que Ripoll está con el deporte monovero.