TONI CABOT
Me viene a la mente el entrañable Joan, al que imagino hundiendo dedos y bolígrafo en el rostro con barba blanca de dos días, entre mesa y mesa del Pachell, haciendo como que escucha pedidos de gamba y pescado frito, mientras cabila sin dar crédito: "Pero eixe ¿d'on ha eixit?". Y me lo imagino como vilero de pura cepa, desde su atalaya de La Ermita, viendo cómo el nutrido grupo de gobierno de su pueblo da pábulo, crédito y alfombra al rimbombante discurso de un desconocido, especialista en floridas promesas y sueños de grandeza, que ha debido calar en el cuatripartito que, con meditada pasividad, ha optado por abrir la puerta de salida a Planells, el dirigente que ha liderado un proyecto serio, sólido y modélico durante los últimos años.
No, no es la primera puerta que el iluminado abre o intenta abrir por la geografía provincial, con promesas de parir otro Villarreal, con menciones de alta competición y frases convenientemente decoradas con palabras que hablan de altruismo y amor al fútbol. Con ellas trata de encontrar oídos (incautos o espabilados, vaya usted a saber) con mando en plaza, que escuchen el mensaje y que, acto seguido, despejen el camino, bien por desconocimiento, bien por un oscuro y escondido interés que al final siempre acaba asomando. De ahí que cuando las cosas adquieren su verdadero color y aparecen con letra impresa, las dudas sobre la transparencia afloren de inmediato: ¿Fueron engañados o les convino dejarse engañar?
En época de google e internet se antoja inaudito que nadie en el equipo de gobierno vilero haya encontrado en la pantalla que el mecenas que aguarda turno a las puertas del Nou Pla ya ha pasado antes por Crevillente, Pego, Aspe, Torrevieja, Catral, Elche, Alicante, Rojales... Y ahora, si nadie lo remedia, le toca a La Vila. A lo peor es que no interesa remediarlo. El hecho de que las negociaciones se iniciaran meses atrás -con el equipo luchando en Segunda B- y a espaldas de los actuales directivos del club, aconseja mantener alta la guardia ante lo que se puede avecinar.