Pedro Zaragoza Orts fue sobre todo un notable innovador del urbanismo y promotor de nuevos y eficaces conceptos del turismo residencial.
Personalmente lamento su fallecimiento ya que con él me unían sólidos lazos de amistad anudados con ocasión de mi primera etapa rectoral.
Antes había conocido y tratado al ex alcalde fundador del moderno Benidorm. Bajo su regimiento revolucionario, se convirtió en mítico ejemplo del turismo residencial moderno, la más fructífera versión del sistema vacacional, creador de empleos y adiciones contumaces de servicios complementarios orillando los desastres causados posteriormente.
El Alcalde "perpetuo" de Benidorm transformó sin tensiones ni recelo un área litoral dedicada básicamente a la pesca semiartesanal en ciudad turística modelo, con unas características excepcionales.
En primer lugar orilló felizmente el modelo del alojamiento veraniego familiar tipo "chalet" o equivalente, sustituyéndolo, predominantemente por grandes hoteles, patrocinando en general la edificación en altura.
Ello facilitó la disponibilidad de espacio para usos colectivos ajardinamientos, salas de fiestas, etc...Tuvo para ello unos asesores excepcionales, no ya meramente profesionales sino creadores del sistema a quienes conocí en mi etapa madrileña de regidor del Instituto de Administración Local, que escandalizaron a los arquitectos tradicionales con sus audaces propuestas de grandes y altos bloques residenciales.
Por cierto, que de haberse seguido estas pautas en el resto de la Comunidad Valenciana no habrían tenido que bajar aquí los enviados de Bruselas, que sin mayor éxito, por cierto, trataron de erradicar la especulación y los escándalos urbanísticos a los que he dedicado mi obra sobre La Gallina de los Huevos de Cemento, ave que, como ha quedado acreditado, no se posó en Benidorm, al menos en la época del mítico alcalde, cuya muerte lamentamos prácticamente todos los que lo conocimos y tratamos.
Su fallecimiento habrá supuesto un día de luto sincero y profundo para sus colaboradores técnicos de antaño, Mario Gaviria y José Miguel Iribar y para todos los que se han beneficiado de su buen hacer, generador de residentes, de temporada y de todo el año en Benidorm, que habitan una urbe ejemplar que cada vez resulta más gratificante por haberse sabido coordinar el disfrute de la playa, con actividades complementarias en un contexto de gestión municipal transparente y eficaz.
Pedro Zaragoza deja una ciudad turística mediterránea ejemplar no afectada por la codicia especulativa, hoy constituye un referente internacional a seguir, lo que se debe sustancialmente al esfuerzo grácil inteligente del ex alcalde que ahora nos abandona dejando tras de si la trayectoria añorante del científico social y que fue, un administrador impecable y un entrañable amigo.
Ramón Martín Mateo es ex rector de la UA.