Tres generaciones de una misma familia han pasado por el CADE

29.09.2011 | 03:41
De izquierda a derecha: Cristóbal Albero González; Cristóbal Albero Francés y Cristóbal Albero Ribera –nieto, abuelo y padre, respectivamente–.
De izquierda a derecha: Cristóbal Albero González; Cristóbal Albero Francés y Cristóbal Albero Ribera –nieto, abuelo y padre, respectivamente–.

Abuelo, padre e hijo, los tres de la firma Albergrass, han participado en el Curso de Alta Dirección Empresarial.El más veterano tomó parte en el 73; el siguiente, en 1982 y el tercer miembro de la genealogía, el pasado curso

­En 40 años de historia han pasado casi 1.500 alumnos por el Curso de Alta Dirección Empresarial de Fundesem Business School, con historias y motivaciones singulares. Pero por primera vez tres generaciones de una misma familia deciden confiar en este prestigioso curso para completar su formación como directivos. Son el más veterano Cristóbal Albero Francés, el padre Cristóbal Albero Ribera y el hijo Cristóbal Albero González. A esta familia pertenece la empresa Albergrass, dedicada a la fabricación e instalación de césped artificial con sede en Banyeres de Mariola.

El más veterano, Cristóbal Albero Fráncés, participó en la promoción 73/74 del CADE. Completó su experiencia como fabricante con las clases que «me ayudaron a entender la importancia de contar con una buena organización, conocer fórmulas administrativas, abordar asuntos financieros o ampliar mis conocimientos en Ciencias Empresariales». Define el curso como «un programa de perfección. El CADE te permite afrontar los problemas de la empresa y te ofrece recursos para desarrollar ideas. Muchas de las cosas que aprendí las he aplicado y me ha ido muy bien». Entre sus recuerdos de su paso por Fundesem está el ejercicio de desarrollo de una empresa practicado y, sobre todo, «la relación humana entre profesores y alumnos, que fue muy bonita y además fructífera».

Avalado por su amplia experiencia empresarial, Cristóbal Albero Francés confirma que en estos años han cambiado los conocimientos necesarios para dirigir una empresa y el mercado ha evolucionado de la tranquilidad a frenéticas fluctuaciones marcadas por la recesión actual. «Esto para las empresas es un hándicap. Estamos pasando momentos difíciles y es importante que el empresario tenga conocimientos para afrontar esto», recomienda.

Cristóbal Albero Francés fundó junto con sus hermanos la empresa Hijos de Cristóbal Albero S.A. en la que era gerente. En la década de 1970 impulsó una fusión con otras dos empresas locales del sector textil que dio como resultado INRESA, dedicada a la fabricación de género de punto que llegó a tener gran repercusión en el mercado nacional. Destacó además por sus logros como teniente alcalde de Banyeres de Mariola, donde impulsó la traída del agua y la reconstrucción del castillo. Su sensibilidad con la preservación del patrimonio le llevó a presidir durante ocho años la Asociación de Amigos de los Castillos de la Provincia de Alicante.

Cristóbal Albero Ribera, segundo en el árbol genealógico, cursó el CADE en Fundesem en 1982, con 29 años. Acababa de terminar los estudios universitarios de Empresariales y cogió las riendas de la empresa familiar. «Entonces era fundamental estar al día en conocimientos de Marketing, administración y área comercial, y fue muy importante el contacto con la escuela y con aspectos clave de la empresa», relata. Compartió aula con una treintena de compañeros con los que ha mantenido muy buenos contactos «incluso a nivel profesional, y eso enriqueció mi cultura personal y de empresa».

El mayor cambio que ha experimentado la empresa durante su trayectoria profesional es, a su juicio, la introducción de nuevas tecnologías relacionadas con la comunicación. «El mundo de la informática ha hecho que las relaciones de empresa cambien de forma brutal. Hace 30 años no sabíamos lo que era un ordenador», explica. Pero ha sabido entender los cambios. Como ejemplo menciona que la representación de una empresa ya no está en manos de una persona con alcance en su comarca o en su provincia. «Hoy en día la imagen virtual es la verdadera representación de la empresa. Los clientes están más detrás de la pantalla y tienen un gran conocimiento».

Su consejo para las nuevas generaciones que están tomando el relevo en las empresas es que sigan formándose y que sean constantes porque «en la perseverancia está el acierto». Insiste en que «en los últimos años se han dado pasos gigantes a nivel de comercio internacional y esto seguirá. Aquí interviene la nueva generación, que es la que ha tomado las riendas en el comercio exterior de la empresa y ha sido fundamental la aportación de las nuevas tecnologías. El empresario siempre debe estar formándose».

El papel de la dirigir la empresa en el contexto actual le ha sido encomendado al tercero y más joven de las tres generaciones, Cristóbal Albero González, que hizo el CADE en el curso en 2010/2011. «De Fundesem me llevo recuerdos muy gratos por la cercanía de la relación entre profesores y alumnos. Los docentes están siempre a nuestra disposición y también he establecido buenas relaciones personales y profesionales con los compañeros. Se ha creado un calor humano que me ha dejado muy buen sabor de boca». También confía en la formación para conocer mejor el mercado global en el que vivimos, «que se está moviendo y cambiando continuamente, y cada vez más rápido. Necesitamos aprender para estar al tanto y saber por dónde van los tiros».

Tiene por delante un futuro difícil marcado por la crisis actual, pero entre sus planes está «seguir trabajando duro para sacar adelante la empresa». Como consejo a su generación señala que «la única opción que tenemos es estar formándonos continuamente. No podemos parar».

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