Dos intervenciones que reflejan el cambio experimentado a lo largo de estas cuatro décadas

29.09.2011 | 03:41
Catherine Nichols observa a Manuel Peláez durante su intervención.
Catherine Nichols observa a Manuel Peláez durante su intervención.

Manuel Peláez y la estudiante estadounidense Catherine Nichols contaron sus experiencias como estudiantes del CADE

Participaron en la jornada dos representantes de la primera y de la última edición del CADE que reflejan la evolución experimentada en cuatro décadas: el presidente de Ecisa, Manuel Peláez, alumno de la primera promoción de 1970/1971, y la estudiante estadounidense Catherine Nichols.

La intervención de Manuel Peláez, presidente de Ecisa, y alumno de la primera promoción del CADE, fue intenso y de gran emotividad. Él ha sido y sigue siendo uno de los grandes impulsores de la Fundación para el Desarrollo de la Formación Empresarial (Fundesem).

Inició su intervención recordando a sus compañeros de promoción con los que compartió el curso 1971 «que tanto influyó en sus vidas». «Para mí, dijo, que no tuve la oportunidad de cursar estudios universitarios, el CADE supuso el encuentro con nuevas herramientas y técnicas con las que mejorar en el ámbito profesional». Destacó el imborrable recuerdo que guarda de los profesores «y su agradecimiento infinito» y que simbolizó en la persona de Enrique Barreneche «al que admiro por su lucha constante por mantener este proyecto vivo».

Para Manuel Peláez, su participación en el curso supuso «un completo aprendizaje profesional y personal» teniendo esta experiencia en él un impacto muy positivo de tal manera que entendió de forma clara «la necesidad de que los altos directivos de la empresa, entre los que se encontraba mi mujer, carmen, siguieran mis pasos y de esta forma conseguir la modernización constante organizativa de nuestro grupo».

Animó a sentirse orgullosos y satisfechos de los extraordinarios requisitos y resultados que para las distintas promociones ha supuesto el CADE. Por ello «debemos contribuir a su continuidad en los próximos años».

Recordó la etapa, a finales de los años 70, de la creación de la fundación que hoy lidera Fundesem y los numerosos obstáculos que tuvo que salvarse. «Entre todos sacamos aquella aventura adelante, a base de mucho trabajo y de recorrer toda la provincia».

Manuel Peláez presidió la la junta rectora que puso en marcha Fundesem, siendo el primer presidente que tuvo esta fundación a lo largo de ocho años. «Siento gran emoción al recordar aquella época. Tenía menos años pero también una gran responsabilidad en mi empresa (Ecisa) a la que estaba obligado a dedicar mucho tiempo». Para Peláez fueron «momentos de esfuerzo, lucha y generosidad por parte de todos de cara a consolidar el hermoso proyecto de la fundación».

Incidió el presidente de Ecisa en que Fundesem se ha convertido «en un instrumento fundamental, vital hasta ahora y mucho más en el futuro».
Por ello afirmó que hay que «cerrar fila ante cualquier solicitud que se nos haga llegar desde el patronato o la dirección para engrandecer este proyecto».

Finalizó su intervención agradeciendo a todos su labor y su confianza en que para salir de la crisis será esencial estar al día en los conocimientos y herramientas que aporta Fundesem.

De EEUU a España
Por su parte, la estudiante estadounidense Catherine Nichols explicó por qué desde EEUU eligió Fundesem para realizar sus estudios de preparación profesional y cómo ha conseguido con ello encontrar un empleo en una empresa alicantina e implicarse con los deseos de salir de la crisis de la sociedad española.

Indicó que la elección del CADE y del CDA fue obvio para ella, «porque me permitía obtener un MBA Executive dentro de un año y conseguir unos objetivos». Entre estos enumeró: obtener nuevas habilidades y conocimientos en planificación y liderazgo; conocer el entorno empresarial en España y Europa en general; mejorar la comunicación en castellano; establacer contactos con personas que tengan experiencia en dirección empresarial; «y, francamente, encontrar trabajo», dijo en su intervención.

Además de todo lo que aprendió, Catherine señaló que con la experiencia del CADE ganó mucho mas que un puesto, «adquirí una visión empresarial que me ayuda en todos los puestos que tendré en mi vida profesional. Y, sobre todo, gané también buenos amigos».

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