OBITUARIO

Dolores Vargas "La Terremoto", icono de la rumba moderna

Popularizó y extendió el género con una personalidad arrolladora y un estilo muy característico

25.08.2016 | 13:50
Dolores Vargas "La Terremoto" durante una actuación en marzo de 1969.

El domingo 7 de agosto se apagó a los 80 años en Valencia, como consecuencia de una leucemia, la voz María Dolores Castellón Vargas, conocida en el ámbito artístico simplemente como Dolores Vargas, o con el sobrenombre de La Terremoto. Una mujer con garra que trajo aires modernos a la rumba, contribuyendo de manera importante a hacer de él un género popular y festivo. Además, se convirtió en la década de 1970 en una artista de gran éxito, con un estilo musical próximo al pop y en el que su imagen de mujer fuerte e imponente era un componente destacado. Achilipú fue su mayor éxito y el que aún más se recuerda de ella, más de cuatro décadas después.

Nacida en Barcelona el 16 de mayo de 1936, La Terremoto fue una de las principales renovadoras de la rumba catalana, junto con Antonio González "El Pescaílla" –a la sazón marido de Lola Flores– o Peret. Comenzó su trayectoria profesional junto a su hermano Enrique Castellón Vargas, conocido como el Príncipe Gitano, y en 1951 grabó su primer disco, que incluía María Mercé y Las chufliyas de ti-qui-tí. También junto a su hermano debutó en el Teatro Calderón de Madrid en el espectáculo Su alteza, el pirata, en el que él era protagonista.

En esta época hizo también sus pinitos en el cine, con uno de los papeles principales de la película Veraneo en España (1956), protagonizada, entre otros, por su hermano Enrique –ya conocido entonces como el Príncipe Gitano–, Paco Martínez Soria y Mary Santpere. Ya en el cartel de esta película se identificaba a Dolores como "El Terremoto Moreno", en lo que muy probablemente pudo ser el origen de su sobrenombre artístico. No obstante, no fue en el cine, sino en la música, donde la artista se hizo más popular. También en los espectáculos musicales, en la década de 1960, con temas como La sangre morena, El tío, tío o Caracoles, twist, todos ellos entre 1962 y 1963, y ya con visos de aportar modernidad y popularidad al género de la rumba.

Fue en la década siguiente, sin embargo, cuando Dolores Vargas se convirtió en una artista de masas en España, al alcanzar una gran popularidad con algunas de sus canciones. La primera de ellas, y al final la más célebre de todas, fue Achilipú. Compuesta en 1970 por Felipe Campuzano, Joaquín Alfonso Navas y el marido de Dolores, José Castellón, sonó con furia en la España en blanco y negro de los 70, aportando frescura y fiesta al género musical. Grupos de todas las épocas y estilos –comenzando por unas contemporáneas suyas como Las Grecas– han hecho versiones de este tema.


Dolores Vargas interpretando 'Achilipú' en TVE en 1970, en una actuación recogida recientemente en el programa musical 'Cachitos de Hierro y Cromo'. Imagen: TVE.

A partir de este momento, el rostro de La Terremoto se hizo habitual en programas que incluían actuaciones musicales, desde las iniciales Galas del sábado hasta el popular Señoras y señores, pasando por espacios dedicados a un género más especializado y con un público mucho más concreto, como Cantares, el célebre programa de flamenco que presentaba Lauren Postigo. De esta época son temas como Macarrones caldosos, Urtain, el KO y olé –dedicada al malogrado boxeador– y Borracha, junto con interpretaciones de piezas más clásicas del flamenco como A tu vera. En 1974, Dolores Vargas estuvo a punto de representar a España en el Festival de Eurovisión, pero finalmente el elegido fue otro maestro de la rumba, Peret, con la canción Canta y sé feliz.

Tras la muerte de su marido en la década de 1980, La Terremoto se retiró de los escenarios y abandonó completamente el mundo del espectáculo. Desde hacía unos 20 años residía con una de sus hijas en Xirivella (Valencia); tenía también dos nietos de 29 y 22 años. Su hermano explicaba tras su fallecimiento que le ofrecieron "contratos millonarios e incluso cantar con Peret", pero ella nunca regresó a la escena pública. Únicamente cantaba en los oficios de la iglesia evangélica a la que pertenecía, interpretando alabanzas a Dios y otros temas de corte religioso. Un vídeo subido a Youtube pone de manifiesto que Dolores Vargas no había perdido un ápice de su voz ni de esa arrolladora personalidad que la hizo tan popular.

Pese a su retirada de la vida pública hace ya más de 30 años, La Terremoto no había dejado de ser un personaje conocido. En los últimos años, el programa musical de La 2 de TVE Cachitos de Hierro y Cromo había hecho que su popularidad volviera a repuntar, al incluir de forma habitual fragmentos de sus actuaciones en televisión con sus canciones más conocidas. Cómo no, fue una de las protagonistas del programa especial dedicado a la rumba, emitido en junio de este año. Tal y como admitieron los responsables del programa a través de Facebook –en el habitual tono festivo de este espacio–, "somos conscientes de que cada vez que podemos metemos una de Dolores Vargas". La Terremoto era uno de los iconos del programa, de igual forma que ella misma lo fue en la España de 1970 con un estilo en el que la rumba y el pop confluían y que no dejaba indiferente.

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