BIOGRAFÍAS DE PERSONAJES DEL SIGLO XX EN LA PROVINCIA

Joaquín Chapaprieta. Ministro y presidente del Gobierno en la Restauración y la II República

Nacido en Torrevieja, llegó a ser presidente del Gobierno durante dos meses en 1935 tras haberse dedicado de manera activa a la política desde principios del siglo XX

03.06.2016 | 14:03
Joaquín Chapaprieta (1871-1951), ministro y presidente del Gobierno durante la II República.

Joaquín Chapaprieta tuvo cargos políticos de gran importancia en un momento convulso de la historia de España, pero su nombre no ha quedado entre los más recordados de su época. Sí lo ha sido, no obstante, en Torrevieja, su localidad natal, donde el Instituto Municipal de Cultura lleva el nombre de este abogado que empezó a hacer carrera política en el reinado de Alfonso XIII y la culminó durante la II República. Si bien no fue represaliado por el franquismo –cabe señalar que era de ideología conservadora– sí desapareció por completo de la vida pública tras la Guerra Civil, con lo cual puede decirse de algún modo que sus últimos años transcurrieron en un absoluto ostracismo en este aspecto o, al menos, en un olvido que no se sabe si fue voluntario o no.

Joaquín Chapaprieta y Torregrosa nació en Torrevieja el 26 de octubre de 1871 y era hijo de un empresario local dedicado a la importación de maderas. Tras estudiar el Bachillerato en el Seminario de Orihuela se marchó a Madrid para cursar la carrera de Derecho, una formación que completaría en Bolonia. Establecido de manera definitiva en la capital de España, creó un bufete de abogados que alcanzó un importante renombre en su época. Aún era bastante joven cuando comenzó su carrera política como diputado provincial en Madrid, en 1898. No obstante, el salto definitivo fue en 1901, al entrar como diputado en las Cortes Generales por el partido liberal de Práxedes Mateo Sagasta.


Fotografía de Joaquín Chapaprieta.


En esa época era muy habitual lo que hoy se conoce por cuneros –o también paracaidistas–, cargos electos por una circunscripción con la que no tienen vínculos personales previos. Así, Chapaprieta fue diputado por varios distritos de las provincias de Murcia, Granada y A Coruña. También cambió de partido en más de una ocasión, aunque se asentó de manera definitiva en el que dirigía Santiago Alba Bonifaz –que ocupó varios cargos ministeriales en este momento–, de corte liberal. En esta primera etapa tuvo su primer cargo público de responsabilidad, al ser nombrado director general de Propiedades en 1903, y también director general de Administración ese mismo año.

La vida de Joaquín Chapaprieta estuvo a partir de entonces ligada a la política; en 1915 fue nombrado subsecretario del Ministerio de Gracia y Justicia, y después, en 1916, ocupó el cargo homólogo en el Ministerio de Hacienda. También en estos años ocupó un escaño en el Senado, nuevamente por circunscripciones ajenas a la suya, en concreto por A Coruña y Valladolid. El punto culminante de esta etapa fue su nombramiento como ministro de Trabajo, Comercio e Industria, el 7 de diciembre de 1922. En él permanecería hasta el pronunciamiento militar del general Primo de Rivera, en septiembre de 1923. Durante la dictadura que le siguió se retiró de la política activa y se centró en su labor como jurista, aunque también lo hizo en ocasiones por encargo del Gobierno, como lo prueba el hecho de que redactó dos proyectos de ley en 1924 referidos al régimen de propiedad de la tierra y a las prestaciones de paro.


Fotografía de Joaquín Chapaprieta utilizada para la confección del cartel de una obra sobre su papel como presidente del Gobierno, realizada en el Casino de Torrevieja en 2015. Fuente: Casino de Torrevieja

Chapaprieta volvió a la primera línea política tras la proclamación de la II República. Pese a que en su juventud su ideología había sido liberal, en el nuevo contexto se situó más a la derecha. En 1931 fue uno de los fundadores, junto con Miguel Maura, del partido Derecha Republicana. En las elecciones de noviembre de 1933 fue candidato, esta vez sí, por la provincia de Alicante, con el apoyo del partido llamado Unión de Derechas de Alicante. Al constituirse el Parlamento pudo formar incluso grupo propio. En este periodo de la II República gobernado por la derecha alcanzó la cumbre de su carrera política. El presidente del Gobierno, Alejandro Lerroux, lo nombró ministro de Hacienda el 6 de mayo de 1935. Debido a la inestabilidad política de este momento ocupó más de un cargo en algún momento aunque durante muy poco tiempo; así, el 23 de septiembre de 1935 fue designado presidente del Consejo de Ministros –en la práctica, presidente del Gobierno–, hasta el 14 de diciembre de ese año. Durante 16 días más siguió siendo ministro de Hacienda, hasta que el 30 de diciembre de 1935 dimitió. A pesar de la brevedad del cargo, introdujo algunas medidas para tratar de hacer remontar la maltrecha hacienda del país, que le trajeron una cierta impopularidad entre las propias filas de la derecha.


Breve nota publicada en INFORMACIÓN en octubre de 1951 por la realización de un oficio religioso en Torrevieja en memoria de Joaquín Chapaprieta, fallecido en abril de ese año

En las elecciones de febrero de 1936 volvió a ser candidato por Alicante por su propia formación, Partido Republicano Independiente, pero sin ser elegido. Se retiró de la vida pública, y más aún al estallar la Guerra Civil. Apenas hay apuntes biográficos de los años posteriores, hasta su muerte, acaecida el 29 de abril de 1951 en Madrid. Es presumible que viviera retirado de toda escena pública, quizá olvidado, aunque tampoco parece que fuera represaliado de ninguna manera explícita. Su fallecimiento pasó inadvertido para la prensa alicantina de entonces, aunque INFORMACIÓN sí se hizo eco en octubre de 1951 de la celebración en Torrevieja de unos funerales en memoria de Joaquín Chapaprieta Torregrosa, con la asistencia de familiares y amigos que el "ilustre finado" –así se le denomina– tenía en su localidad natal. Hoy sí se le recuerda como uno de los personajes más destacados de la ciudad salinera y residencial y de la política española del primer tercio del siglo XX. En buena medida han contribuido a ello su propia autobiografía, publicada de manera póstuma en 1972 con el llamativo título de La paz fue posible. Memorias de un político y que, de alguna manera, da a entender la desazón de Chapaprieta en relación al régimen dictatorial establecido tras la Guerra Civil, y que su retiro absoluto en los últimos años de su vida no fue algo voluntario.

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