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Caso Nóos

Las claves del Caso Nóos

Las principales asuntos a tener en cuenta en el mediático proceso de la 'trama Urdangarin'

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EFE  Jaume Matas e Iñaki Urdangarin.

Texto: Alberto Magro.  Llegó la hora de la justicia para los socios del duque de Palma. El camino sembrado de flashes y focos que lleva al juez.

Estas son las claves judiciales del que ya es el caso más mediático de la historia de España.

El origen del dinero


La 'trama Urdangarin' sería en realidad la 'trama Torres' si no fuera por el detalle sobre el que órbita la imputación del duque: la red diseñada y gestionada hasta finales de 2011 por Torres sería una carcasa vacía sin los millones que el poder de seducción de Iñaki Urdangarin y su título consiguieron para Nóos. Así que el duque es condición necesaria, pero no suficiente: para armarlo todo precisó de los conocimientos de su exprofesor, el arquitecto de esta torre de Babel de finanzas públicas y privadas distraídas. Torres y Urdangarin tendrán que aclarar en qué condiciones consiguieron los 2,3 millones que pagó Jaume Matas del bolsillo de todos para organizar dos foros de un día. O cómo se captaron otros 3,5 millones en administraciones como la que comandaba el ex presidente valenciano de traje más famoso: Francisco Camps.

Las facturas falsas

Los investigadores saben con certeza que el dinero que entraba en las fundaciones sin ánimo de lucro del duque acababa en empresas de Urdangarin y Torres. Lo prueban cientos de facturas y transacciones bancarias, y miles de correos intervenidos en los que los contables de Nóos y sus sociedades gemelas dejan claro que el dinero público y privado se usaba y movía a voluntad sin rubor ni maquillaje.

Blanqueo de capitales

Al principio, el procedimiento de distracción de fondos era simple, casi burdo: el dinero que inyectaban a Nóos instituciones públicas acababa sin dar vueltas en empresas y sociedades del duque Urdangarin y Torres. Con este sistema, el duque y Torres se facturaron a sí mismos seis millones captados a través de Nóos. El mecanismo se sofisticó en 2006, coincidiendo con la salida de Urdangarin de Nóos por las denuncias del PSOE en el Parlamento balear y la llamada al orden del Rey. La consecuencia inmediata fue la creación de una nueva fundación y una red de empresas en torno a un nombre: De Goes, dos compañías, una en Londres y otra en Barcelona, con distintos dueños (al menos en su acta fundacional) e idéntica misión, desviar el dinero de las fundaciones hacia una trama de sociedades que paseaba y lavaba el dinero en un viaje de ida sin vuelta oficial a Londres, Belice y Luxemburgo.