VOLVO OCEAN RACE

Álvaro de Haro: «La fiabilidad en los barcos depende de un buen servicio»

14.05.2016 | 01:23
Álvaro de Haro posa en la entrada del Boatyard que está montado todo el año en la zona Volvo y donde trabaja a diario.

Madrileño de sangre, pero alicantino de corazón, Álvaro de Haro lleva desde los 9 años rodeado de barcos y de mar. Tras sus estudios de ingeniería industrial en Valencia, se metió de lleno en el mundo náutico con la Copa América. Posteriormente, trabajó en una segunda Copa América en San Francisco, y más tarde, en la Volvo Ocean Race, donde continúa en este momento.

Álvaro está preparando actualmente la que será su segunda vuelta al mundo. Aunque la primera regata en la que ha participado terminara hace unos meses, su trabajo no cesa y sigue manteniendo a punto todos los barcos de cara a la nueva edición prevista.

¿En qué consiste su trabajo durante una Volvo? ¿Cuánta gente trabaja con usted?

Desde que se instauró en la última Volvo Ocean Race el concepto de «One Design» por el que todos los barcos son iguales, también se creó el Boatyard, la base de mantenimiento itinerante que se desplaza a cada una de las etapas de la regata y que se encarga del mantenimiento de todas las embarcaciones participantes en la carrera por igual.

Dentro de este gran equipo, estoy en el departamento de ingeniería donde, aproximadamente 10 personas, nos encargamos de la parte hidráulica y los sistemas más complejos del barco. El personal que forma parte de mi departamento, proviene directamente de los fabricantes de cada uno de los componentes del barco, por lo que nadie mejor que ellos conoce el funcionamiento de los sistemas. De este modo, garantizamos el mejor servicio a todos los equipos, para que cada uno vuelva a la línea de salida en las mismas condiciones.

¿Cuál es la mayor dificultad de trasladar el Boatyard de puerto en puerto?

Debido al corto plazo de tiempo que tenemos para revisar los barcos, tenemos que estar muy seguros de disponer de todas las herramientas y recambios, no nos podemos permitir ningún retraso e intentamos ser completamente autónomos. Hasta que no llegan los barcos a meta, no sabemos realmente en qué condiciones se encuentran y estamos preparados para cualquier imprevisto.

Disponemos de una carpa inmensa para albergar todos nuestros talleres, almacén de recambios, velería y oficinas. Todo se traslada en contenedores reglamentarios alrededor del mundo. Además, nuestro taller itinerante, está por duplicado, cuando estamos en una etapa el otro duplicado está de camino a la siguiente, de este modo nos aseguramos que la logística siempre vaya más rápido que los barcos que compiten.

¿Que hace entre una regata de la Volvo y la próxima Volvo?

En este momento, en mi departamento estamos trabajando un grupo reducido, hay algunos barcos, no todos, que se encuentran haciendo eventos y necesitan atención. Pero sobre todo, no hemos querido perder la inercia que llevábamos al acabar la regata anterior, y ya llevamos tiempo preparando la próxima edición. Por primera vez, los mismos barcos de la edición anterior se utilizarán para competir en otra vuelta al mundo, eso requiere de una revisión muy exhaustiva de los mismos, cambiar componentes, mejoras, etc.. Prácticamente tenemos que desmontarlos enteros y volverlos a ensamblar para dejarlos nuevos y no son pocos.

¿Ha habido recelos entre los equipos por tener el Boatyard?

Al principio pudo causar un poco de controversia porque es un concepto revolucionario. Es como si en la Fórmula-1 todos los coches pasaran por un mismo «boxes», no estamos acostumbrados a eso. Pero lo cierto es que, con el transcurso de la regata, todos nos hemos dado cuenta de que ésta era la única fórmula para poder llevar a cabo una regata de barcos monotipo con éxito. Garantizamos que todos los barcos son iguales, damos el mejor servicio y reducimos los costes considerablemente. La prueba es que los barcos han sido muy fiables y gracias a ello apenas ha habido averías ni abandonos. Al final todo se traduce en una regata espectacular que «engancha».

¿Cuál es el momento más tenso con el que se ha encontrado en la última Volvo?

Hay que destacar que cuando uno se organiza bien, como hacemos en la el Boatyard, no tiene que haber muchos imprevistos, pero es cierto que esta regata está llena de sorpresas, los barcos navegan contra los elementos y todo puede pasar.

Uno de los momentos más estresantes fue el accidente de Vestas. Entre regata y regata, tuve que viajar a Italia a ayudar en la reparación del barco, con la presión del tiempo y el trabajo que había para acabar a tiempo. Fue intenso y duro, pero para los que trabajamos aquí los retos nos gustan y lo conseguimos, me siento muy orgulloso de haber formado parte de esta historia más de la Volvo Ocean Race.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine