EFE. SAN SEBASTIÁN / MADRID
Miles de personas secundaron ayer en San Sebastián la manifestación contra las detenciones de dirigentes de la izquierda abertzale, una convocatoria hecha por los sindicatos nacionalistas, que ven en esta masiva respuesta el deseo de la sociedad vasca de no permanecer "pasiva" ante el "bloqueo que quiere imponer el Estado". La operación que ha llevado a la cárcel a cinco de los diez detenidos, entre ellos Arnaldo Otegi y el ex secretario general de LAB Rafael Díez Usabiaga, ha concitado el rechazo de todo el arco político nacionalista, incluido el PNV, que respaldó la marcha con la asistencia de tres pesos pesados, Andoni Ortuzar, Joseba Egibar e Iñaki Gerenabarrena, máximos responsables del partido en Vizcaya, Guipúzcoa y Álava. José Luis Moreno y Rufino Etxeberria, dos de los arrestados por participar supuestamente en la reconstrucción de Batasuna que el viernes fueron puestos en libertad, también se encontraban entre los asistentes. Así mismo, acudieron varios responsables de la plana mayor de EA, desde su secretario general, Peio Urizar, a su único parlamentario, Jesús María Larrazabal; y dirigentes de Aralar como Aintzane Ezenarro.
La marcha partió del túnel del barrio del Antiguo, lugar elegido tradicionalmente por la izquierda abertzale para el arranque de sus grandes manifestaciones, y la encabezaron miembros de los sindicatos convocantes. Cientos de personas se agolpaban a lo largo del Paseo de la Concha antes del comienzo de la protesta, durante la cual se repitieron fundamentalmente consignas que pedían la libertad de los detenidos y otras a favor de la independencia. Los convocantes manifestaron en un comunicado conjunto que las detenciones ordenadas por el juez Baltasar Garzón buscan "eliminar una opción política y social".