EFE. MADRID
Convergencia i Unió dejó ayer claro que no tiene intención de apoyar los Presupuestos Generales del Estado de 2010 tal y como se plantean hasta la fecha, y el Gobierno ve ahora cómo peligran otros socios potenciales como los partidos de izquierda o el PNV, que tienen más reservas que antes. A cuatro días de que el Gobierno apruebe el proyecto de ley presupuestario, y antes de marcharse a la cumbre del G-20 en Pittsburgh (EE UU), la vicepresidenta Elena Salgado se reunió ayer con los portavoces de CiU y el PNV para explicarles las líneas generales de las cuentas y seguir buscando apoyos para su aprobación. El portavoz de CiU, Josep Antoni Durán i Lleida, explicó que la subida tributaria, especialmente la del IVA, mermará el consumo y no ayudará a recuperar el empleo. Además, advirtió de que su partido no puede apoyar una política económica como la de Rodríguez Zapatero, "sin norte y sin rumbo".
El PNV insistió en que condiciona su apoyo a los Presupuestos a que el Gobierno garantice el blindaje del concierto económico vasco, por el que se rigen las relaciones financieras entre la Administración Central y el País Vasco. Y Salgado admitió, según el portavoz vasco Josu Erkoreka, que el blindaje será difícil, porque plantea "notables problemas técnicos" que solucionar.
El Gobierno seguirá intentando el acercamiento con los partidos de izquierda, como lo demuestra la reunión de la semana que viene entre Zapatero y el portavoz de ERC, Joan Ridao. Los socialistas necesitan al menos siete votos para sacar adelante las cuentas en el Congreso, y aún no los tienen garantizados.