EUROPA PRESS
La Sección Tercera de la Sala de lo Penal juzgó hoy a los dos terroristas, quienes negaron la legitimidad del tribunal por lo que desestimaron participar en el proceso.
Durante el juicio celebrado hoy, comparecieron los agentes de Policía encargados de llevar a cabo los registros en el piso franco en el que los terroristas tenían almacenadas sus armas y explosivos, así como los agentes que les realizaron los análisis de ADN en el aeropuerto militar de Getafe, donde llegaron una vez fueron extraditados desde Francia. Los testimonios detallaron el material incautado y aseguraron que era "el habitualmente utilizado por la banda", con lo que ratificaron la versión que ha servido de base para la acusación de la Fiscalía.
Tanto Ainhoa Múgica como Javier Abaunza Martínez se negaron a participar en el juicio al asegurar que no reconocían la legitimidad del tribunal, presidido por el juez Alfonso Guevara, por lo que no contestaron a ninguna pregunta y solicitaron a sus abogados que no ejercieran defensa alguna. Ya en el turno de última palabra, ambos terroristas se despidieron al grito de "u00A1Gora Euskadi Askatuta!" (u00A1Viva Euskadi Libre!), proclama empleada habitualmente por ETA.
SE NEGARON A PARTICIPAR Y GRITARON "VIVA EUSKADI LIBRE"
"Estamos ante un llamado juicio de ruputura ya que los acusados no se han querido defender", comenzó diciendo Rubira en su turno de exposición final en el que indicó que "no hay duda de que estas personas convivieron en el piso de la calle Polibea de Madrid". "Entendemos que, debido a la prueba aportada, queda suficientemente probada la relación con ese piso y con el contenido del mismo", concluyó.
Según la versión del Ministerio Público, Rubira relata cómo la banda terrorista ETA utilizaba, "para la más fácil perpetración de atentados", pisos francos que eran alquilados por ciudadanos extranjeros también integrados en la banda. "De este modo, los arrendadores de las viviendas no tendrían sospechas respecto de la finalidad criminal del alquiler", indica el fiscal.
Con esta finalidad, Renate Heike Shubert, de nacionalidad alemana, alquiló en febrero de 1997 un piso en la calle Polibea de Madrid en el que convivieron los dos etarras acusados. Precisamente, a raíz de una explosión registrada en ese domicilio el 18 de abril se practicó la entrada y registro encontrándose en él numeroso material explosivo, armas, fusiles, subsfusiles y granadas, entre otros materiales.
Asimismo, en el citado piso se encontraron numerosas huellas dactilares de los dos etarras en diversos documentos que iban desde crucigramas de periódico, planos sobre proyectiles, fotografías o incluso una cinta de audio con la leyenda manuscrita 'Camela', tal y como corroboraron hoy los agentes policiales. Durante ese tiempo --entre el 8 de febrero de 1997 y el 12 de abril de 1997--, ETA asesinó en la calle Menorca el día 10 de febrero de ese año al magistrado del Tribunal Supremo, Rafael Martínez Emperador.