08 de julio de 2017
08.07.2017

Energía

09.07.2017 | 01:36
Si aprendemos a manejar nuestro sistema energético, no cargaremos de más el de nuestros animales.

La energía es algo que todos/as sentimos y sabemos que existe, pero que, como no la podemos ver, a veces no le damos la importancia que realmente tiene. Cuando sentimos una determinada emoción, desprendemos una vibración concreta que es lo que el/la otro/a percibe y siente. ¿Cómo influye y afecta la energía a nuestros animales? Realmente ejerce una gran influencia en ellos tanto a nivel positivo como a nivel negativo; sin embargo, rara vez somos conscientes de la energía que desprendemos y mucho menos sabemos cómo manejarla y gestionarla adecuadamente para proporcionar un equilibrio en nuestro sistema energético y, en consecuencia, en el de nuestros animales. Al estar conectados/as con ellos, se produce una especie de lazo que une ambos sistemas energéticos y hace que lo que nosotros/as sentimos o pensamos desprenda una vibración concreta que les llega a ellos sintiéndolo de una forma similar. Por este motivo, es frecuente escuchar cómo una persona describe que cuando se siente triste su perro se acerca y le lame la cara, por ejemplo. También es habitual encontrar a animales muy nerviosos cuando nos sentimos alterados o con un elevado nivel de ansiedad. De la misma forma, si aprendemos a manejar nuestro sistema energético y lo que desprendemos al pensar o sentir de una manera concreta, podremos ayudarles y no sobrecargar su sistema energético, provocándoles emociones que para ellos son desagradables y negativas. De aquí también viene el famoso dicho de que si tienes miedo, los animales lo huelen. Realmente no es solo su sistema olfativo el que está detectando ese desequilibrio, sino que también a nivel energético están percibiendo dicho estado. Además, el hecho de que ellos no piensen como nosotros/as y sólo sientan hace que dicha percepción se agudice mucho más.

Por lo tanto, concluimos que los animales son capaces de percibir nuestros estados de una manera mucho más exacta incluso que la que los percibimos los humanos, y eso en ocasiones es una ventaja para ellos, pero en otras les perjudica. Por ello, debemos tomar conciencia de este hecho, para poder ayudarles y protegerles cuando nos encontremos en un estado de desequilibrio energético y emocional.

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