SERGI GARCIA
Sang amb ceba, coques de dacsa, gamba amb bleda, espencat, polp en salsa o esgarrat. La picadeta forma parte importante de la cultura dianense, a la que esta especie de gastronomía en miniatura, y en valenciano, está estrechamente vinculada. En el Ayuntamiento lo saben y quieren utilizarlas como vía de integración de la comunidad de residentes extranjeros. Las concejalías de Normalització Lingüística, Relaciones Internacionales y Turismo presentaron ayer junto con la Asociación de Empresarios de Hostelería y Turismo de la Marina Alta (Aehtma); esta nueva iniciativa en la que colaboran con el fin de promover el conocimiento del valenciano y de la cultura gastronómica local entre los extranjeros.
«Pensamos en dar a conocer nuestra 'picadetes' porque la comida es algo que nos une a todos y además muchos de los nombres están en valenciano y, de hecho, no tienen traducción», explicó la concejala de Normalització y Relaciones Internacionales, Susana Mefford. «Cuando varias personas se sientan a la mesa, ahí son todos iguales», ahondó el edil de Turismo, Jordi Serra. «Oli, verdures, blat, dacsa, carn, embotit, saladura, peix, i tot això acompanyat de vins de la terra». Qué mejor «forma de integración de los extranjeros» que ofrecerles los mejores productos de la tierra.