18 de abril de 2017
18.04.2017
Calp

El Peñón de Ifach, sin barreras

Los escaladores Urko Carmona, al que le falta una pierna, y Javier Aguilar, que es ciego total, ascienden por una pared de 250 metros a la cima calpina

19.04.2017 | 00:13
El Peñón de Ifach, sin barreras

Superación. Urko Carmona y Javier Aguilar son dos escaladores que no tienen techo. Pueden con todo. Ahora han trepado juntos al Peñón de Ifach por una vía vertical de 250 metros. A Urko le amputaron una pierna cuando tenía 16 años cuando le atropelló un camión. Javier nació ciego. «La montaña es accesible para todos», proclaman los dos deportistas. «La escalada nos da la vida», afirma Urko.

Urko Carmona y Javier Aguilar han marcado un hito en el Peñón de Ifach de Calp. Por primera vez, una cordada formada únicamente por escaladores discapacitados ha conquistado esta cima. Estos dos deportistas no tienen límite. Y no eligieron, precisamente, una vía fácil. Treparon por la vía bautizada como «Costa Blanca», que es de dificultad media. Superaron 250 metros de pared vertical. Y lo hicieron más aprisa que muchos otros escaladores que no tienen discapacidad.

Urko Carmona, al que le amputaron una pierna con 16 años al atropellarlo un camión, es una figura de la escalada. Ha ganado tres veces el campeonato del mundo de paraescalada. Vive en Monóvar y es un apasionado de la montaña. Mientras, Javier Aguilar Amoedo es invidente total. Nació en Lorca, pero reside en Granada.

«Sí, yo ya había escalado varias veces el Peñón de Ifach, pero Javier era la primera vez que se enfrentaba a esta montaña. Y también era la primera vía larga que hacíamos juntos», explicó Urko a este diario.

«Queremos demostrar que la montaña es accesible para todo el mundo», afirmó este escalador que destacó que Javier y él disfrutaron mucho trepando juntos el Peñón. Ambos están muy compenetrados. Urko es los ojos de Javier. Le va haciendo indicaciones, pero el deportista murciano se maneja perfectamente. Ambos demuestran que en la montaña lo más importante es tener instinto. Ellos escalan extremando todas las medidas de seguridad. Son deportistas de elite. Pero ascender al Peñón de Ifach fue más que un entrenamiento. «Sí, los dos participamos en competiciones nacionales e internacionales. Pero al hacer esta vía también queríamos dar visibilidad a la paraescalada y motivar a las personas con discapacidad», indicó Urko.

Este escalador lleva 20 años ayudando a quienes como él han sufrido un accidente que les ha dejado una discapacidad. «Lo más importante es mantener las ganas de seguir luchando. A mí, la escalada me ha dado la vida». Javier también es un apasionado de este deporte, que practica desde hace cinco años. En el último campeonato del mundo, quedó cuarto en su categoría.

Sus nombres quedaran en la historia de la escalada en el Peñón de Ifach. Su hazaña, que realizaron la pasada semana, ha disuelto las barreras de la cumbre calpina. Estos dos escaladores pueden con todo.

Al iniciar la vía, Urko le describía a su compañero lo que se iba a ir encontrando. Le daba alguna instrucción. Javier es, sin embargo, autónomo. Pero la montaña también es solidaridad y equipo. Para ellos no hay obstáculos insalvables. Son un ejemplo de superación.

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