Sorpresa en Xàbia al formarse dos playas de arena

Los sedimentos cubren la Séquia de la Nòria, un tramo de piedra tosca, y se acumulan en la bocana de la Caleta

25.08.2016 | 00:26
Sorpresa en Xàbia al formarse dos playas de arena

El mar es un misterio. En un año en el que no ha llovido y no han bajado los ríos y ramblas que aportan al litoral arena y cantos rodados, las playas, al menos las de Xàbia, no dan síntomas de regresión. Ocurre justo lo contrario. Han surgido dos nuevas playas de arena en unos tramos costeros que antes eran de descarnada piedra tosca.

En sus 20 kilómetros de costa, Xàbia sólo cuenta con una playa de fina arena, la del Arenal. El resto son calas de grava (la Grava, el Benissero, el Portitxol, Ambolo y la Granadella) y de roca calcárea, es decir, de tosca (el Muntanyar, la Caleta o la Cova Tallada).

Pero en estas últimas semanas los bañistas se han quedado de piedra cuando al nadar en la bocana de la Caleta, donde antes había dos metros y medio de profundidad, ahora hacen pie. Y más que eso. «Es algo que nunca habíamos visto. Cuando el mar está en calma, el agua nos llega por la rodilla», comentó ayer una mujer que es asidua de la Caleta.

Las corrientes han desplazado un banco submarino de arena hasta esta cala. Los expertos consultados por este diario atribuyeron este fenómeno a las dinámicas litorales. Indicaron que la arena procede de los fondos marinos y no de otras playas, ya que el Arenal, que está al norte y relativamente cerca, no ha sufrido regresión, sino que tiene más sedimento que otros años.

Si caminar en plan Moisés con el agua por la rodilla en la bocana de la Caleta ya es sorprendente, casi asombra más que en la Séquia de la Nòria, un tramo litoral también de calcárea tosca, la arena no se mantenga sumergida, sino que haya salido a la superficie. Aquí se ha formado una playa de arena con todas las de la ley.

Viento
El mar ha escupido sedimentos que, indicaron los expertos, luego el viento ha repartido. Es, a pequeña escala, lo que ocurre con las dunas. Este litoral, donde los romanos excavaron en la piedra un canal para llevar agua al Saladar, se llena este verano de bañistas que disfrutan del inesperado arenal. Las fuentes consultadas indicaron que ahora habrá que hacer seguimiento de estas pequeñas transformaciones que, en poco tiempo, está viviendo el litoral xabienc.

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