Xàbia

El nuevo PAI del Saladar baja a mil las casas e incluye hoteles y una «ciudad del deporte»

Los propietarios del suelo cuentan con un fondo de inversión británico que construiría los «resorts» - Un bulevar inundable evitaría riadas

21.01.2016 | 02:53

Los propietarios del Saladar de Xàbia, una bolsa de terreno de 499.445 metros cuadrados situada en segunda línea del litoral del Muntanyar y a un paso de la playa del Arenal, no arrojan la toalla. Se agarran a que este tramo costero, que es de los pocos que quedan por construir en la Marina Alta, ha mantenido la calificación de urbanizable en el PGOU de 1965 y en el de 1990, que es el que sigue en vigor y que permite edificar 1.750 apartamentos en bloques de planta baja y tres alturas.

Los propietarios (97 forman la agrupación de intereses urbanísticos) han presentado un proyecto que, aseguran, contaba con el visto bueno del anterior concejal de Urbanismo, Pere Sapena, de Xàbia Democrática, quien gobernó con el que hoy sigue siendo alcalde (ahora tiene mayoría absoluta), el socialista José Chulvi.

Sapena les pidió un valor añadido, que aderezaran el PAI con infraestructuras que pudiera disfrutar todo el pueblo. Aceptaron el reto.

El nuevo proyecto, redactado por el arquitecto Fernando Ferrer, rebajaba a unas mil las viviendas, que se concentrarían en la franja que linda con el Muntanyar, ya repleto de fincas de apartamentos. Como solución a las inundaciones (el Patricova identifica el Saladar como zona de riesgo y, de hecho, aquí vierten los barrancos del Portitxol, el Tossalet y l'Absúbia), plantea un bulevar con colectores soterrados a ambos lados. En caso de lluvia torrencial, el propio bulevar actuaría como canal de desagüe. Desembocaría en la playa del Arenal.

En la otra franja (la mitad del medio millón de m2) se construirían locales comerciales, dos hoteles de lujo y una «ciudad del deporte».

La agrupación de intereses urbanísticos cuenta ya incluso con un socio capitalista. Un fondo de inversión británico estaría interesado en construir los hoteles resort y en explotarlos.

«Esa oferta atraería a equipos ciclistas profesionales y a deportistas del norte de Europa que vendrían en invierno a entrenar a Xàbia», afirma el presidente de la agrupación, Ángel Palomar. Esa ciudad del deporte tendría campos de fútbol, pistas de atletismo y un circuito de running.

«Es un proyecto que teníamos consensuado con el ayuntamiento», asegura Palomar, que intuye que la nueva corporación es más reticente. El representante de los propietarios aclara que han efectuado levantamientos topográficos que sitúan la cota más baja del Saladar a un metro y 72 centímetros sobre el nivel del mar. Por tanto, por ahí el proyecto salvaría el Pativel (Plan de Acción Territorial de la Infraestructura Verde del Litoral), que está tramitando el Consell. Sin embargo, el Saladar sí está dentro de los 500 metros de la franja costera, lo que significaría que este proyecto queda afectado por la moratoria urbanística de un año que ha establecido la Generalitat mientras perfila el Pativel.

A los propietarios no les hace ninguna gracia que el Saladar se pueda desclasificar. «Era una inversión. Compramos aquí terreno pensando en garantizarnos una jubilación», asegura Palomar, que rechaza que se dé a este suelo categoría de humedal. «Son terrenos de cultivo. Desde siempre», asevera.

El Saladar tiene historia. Los romanos lo anegaban con agua del mar que introducían a través de la Séquia de la Nòria, un canal excavado en la piedra tosca que todavía existe.

El ayuntamiento, en su PGOU de 1990, preveía que se aprobara en el primer cuatrienio el plan especial de infraestructuras (la solución a las inundaciones). En los cuatro años siguientes, el consistorio debía dar luz verde al proyecto urbanístico. Los inversores vislumbraban que este suelo acabaría valiendo un potosí. Pero las distintas corporaciones han jugado hasta ahora al despiste. No se han decidido a proteger el Saladar.

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