Bañistas hasta en las piedras

La cala clausurada desde 2006 en Xàbia y los recodos costeros de la Marina Alta atraen a cientos de turistas

12.09.2015 | 09:21
Bañistas hasta en las piedras

No hay ni una señal que indique cómo llegar, pero todos la encuentran. La cala de Ambolo de Xàbia, clasurada desde septiembre de 2006 por desprendimientos, triunfa un verano más. En agosto, día sí y día también, está repleta de bañistas. No les importa aparcar su coche a media hora larga de caminata (lo peor es luego subir). Ni tampoco se sienten nada intimidados por los carteles que advierten de que la cala está cerrada por peligro de caída de rocas. Los turistas buscan, precisamente, estos recodos costeros de belleza salvaje.

A lo largo de todo el verano, la cala Ambolo recibe cada día a decenas de bañistas que ahora, en agosto, son ya cientos. Los primeros años que ha permanecido cerrada quizás sí se disuadió a algún bañista. Pero con el tiempo el efecto ha sido justo el contrario. Acuden, sobre todo desde Valencia, por el reclamo de la cala prohibida, esa que no sale en los mapas ni en las guías turísticas, la que no cuenta ni con una señal indicativa en el municpio xabiero.

En Ambolo, los bañistas se lo pasan pipa. Llegan en pocas brazadas a un islote desde el que pueden saltar al mar. La imponente Illa del Descobridor también se puede alcanzar a nado, pero sus paredes de piedra la hacen casi inabordable. Para los aficionados al psicobloc (la modalidad de escalada en acantilados), estas paredes son todo un reto.

Ambolo representa mejor queninguna otra cala el tirón que el litoral más escarpado y peligroso tiene para los bañistas. La filosofía de ir a la playa para tumbarse al sol y relajarse está cada vez más en declive. Ahora se lleva caminar un buen trecho hasta la cala, darse un chapuzón de horas y, si se tercia, saltar desde los acantilados al agua.

La Cova Tallada, a la que se llega tras una buena caminata por la senda que comienza en les Rotes de Dénia y que cuenta con algún que otro accidente este verano, también está a lo largo del mes de agosto tomada por los bañistas. Buscan, según apuntan, un lugar idílico. Que sea solitario es ya mucho pedir. Este verano hay turistas hasta en las piedras.

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