alfons padilla
Al Ayuntamiento de Calp, con una deuda de 70 millones de euros, no le viene el traje. Los rigores de la dieta llegan en tromba. El gobierno local (PP e Independents-Els Verds) aprobó ayer en un mismo pleno el cierre de la televisión municipal, cuyas emisiones en analógico son ilegales; el despido de cinco de sus trabajadores, y el incremento del impuesto de la plusvalía. También dio vía libre a una nueva ordenanza de precios públicos que, según el alcalde, César Sánchez, del PP, "acaba con la política del todo gratis". Pero las dietas milagro siempre son controvertidas. Antes del pleno, unos ochenta trabajadores municipales se manifestaron en la puerta del ayuntamiento. El recorte de personal prevé, entre despidos y amortización de plazas, prescindir de 89 empleados indefinidos no fijos. Los cinco despidos de ayer son sólo el principio.
El cierre de la televisión estaba cantado. Un informe jurídico municipal recomendaba cesar las emisiones ya que no tienen autorización y, por tanto, son ilegales. La oposición (PSPV, Alternativa Popular y un independiente) votaron en contra. Abogaron por reducir el coste de un ente municipal que desde su puesta en marcha (las obras para adecuar los estudios ya costaron tres millones) ha sido un agujero sin fondo.
Compensar un catastro desfasado
Otra medida impopular que ayer tomó el equipo de gobierno fue la de subir el impuesto de la plusvalía. El concejal de Hacienda, Paco Cabrera, calificó de "razonable" subir la plusvalía porque así se compensa que los valores catastrales de Calp están "desfasados". Avanzó que este impuesto se bonificará cuando entre en vigor la revisión catastral que pidió en el anterior mandato el entonces alcalde, Joaquim Tur, del Bloc. "La cantidad que percibe el ayuntamiento por plusvalía es la más baja de todos los municipios de alrededor", sostuvo Cabrera.
La oposición criticó que a partir de ahora vender una propiedad será más caro en Calp y esto provocará que se residenta aún más el negocio inmobiliario. El portavoz del PSPV, Luis Serna, exigió que tributen los 900 inmuebles de Calp que no figuran en el catastro y no pagan IBI. Recordó que en ese limbo catastral están todos los hoteles.
Definitivamente, atrás ha quedado el tiempo en el que el Ayuntamiento de Calp era una fiesta. La nueva ordenanza de precios públicos obligará a pasar por taquilla para casi todo. Conciertos, obras de teatro, cursillos y probablemente hasta los aseos públicos de las playasÉ todo será de pago. El alcalde sentenció que "se ha acabado el todo gratis".
El consistorio calpino tiene que quitarse deuda de encima a marchas forzadas. Un punto de vértigo sí que tiene la dieta que ha impuesto el gobierno local. La oposición y los trabajadores que se ven en la calle critican que el gobierno local no se priva de sus sueldos ni de sus asesores.
Un concejal llama "perra" a una periodista municipal
El concejal de Gent de Calp Pedro Jaime Fernández perdió ayer los papeles en el pleno e insultó a una trabajadora del ayuntamiento. Fernández, en una pretendida gracia de muy mal gusto, le dijo al alcalde que cada mañana paseaba con su "perra rottweiler", en referencia a la jefa de prensa municipal. El alcalde reprendió al edil independiente y le advirtió de que si seguía con los insultos tendría que expulsarlo de la sala. Pero ningún otro concejal afeó a este edil su censurable comportamiento. Fernández ni siquiera pidió disculpas tras su grave menosprecio a una mujer trabajadora del ayuntamiento. El insulto quedará recogido en el acta del pleno. Con todo, ese mismo improperio contra la jefa de prensa ya lo ha utilizado el PSPV en una nota pública; llamaba a la periodista "rottweiler" y "perro a sueldo con pedigrí". Los socialistas hasta la fecha tampoco se han retractado. A. P. F.