ALFONS PADILLA
El actual Puerto Blanco de Calp no se parece ni por asomo a ese puerto deportivo moderno y con encanto que prometió la empresa Acintur Bahía, S. L., cuando logró la concesión en 2008. Así opinan los usuarios de amarres, que advierten de que la mercantil no les perdona ni un euro del alquiler del atraque (unos 200 euros mensuales en el caso de las embarcaciones de menos eslora), pero, por contra, no ha cumplido ninguna de sus obligaciones.
Algunos de estos usuarios se pusieron ayer en contacto con este diario para mostrar su enfado con la concesionaria. Denunciaron que el puerto es peligroso por el deficiente dragado. La empresa debía garantizar un calado de 2,5 metros en toda la dársena, pero hay puntos, según indican, donde se han arrojado muertos y la lámina de agua es de apenas 60 centímetros. También criticaron el deficiente amarre de algunas embarcaciones y el mal estado de los dos pantalanes. Advirtieron de que ahora, cuando hay un temporal, los barcos no están a salvo de sufrir daños.
La empresa debía invertir unos 600.000 euros en modernizar el puerto deportivo. Sin embargo, los dueños de barcas con amarre alquilado aseguraron que Acintur Bahía continúa sin renovar las instalaciones eléctricas y de agua. Además, criticaron que en toda la dársena hay un único extintor, junto al depósito de gasoil.
En mayo se cumplirán dos años de concesión y los usuarios no esperan que la empresa se esmere ya mucho en mejorar la dársena. El contrato termina en mayo de 2011. Este puerto deportivo lo construyó en la playa de la Canuta en 1976 la empresa VAPF, S. A., pese a que el entonces Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo denegó el permiso para esas obras. La autorización del ministerio no llegó hasta 1982. Un año después, el Consell otorgó a la VAPF la explotación durante 50 años. Pero la Generalitat declaró la caducidad de la concesión en 2007. En 2008, Acintur Bahía logró la gestión de los amarres. El Síndic de Greuges ha recomendado ahora a la Conselleria de Infraestructuras que evite extraer del mar los barcos sin avisar previamente a sus propietarios.