S. GARCÍA
Ya son evidentes, detrás de la Rosaleda, los trabajos que permitirán mantener visibles los restos de la muralla islámica del Fortí en Dénia, en el tramo que será peatonal desde el final del paseo del Saladar hasta la carretera de les Rotes.
Los trabajos forman parte de las obras de urbanización de este tramo de la calle que le corresponden a la empreas que ha edificado apenas a unos metros. Los restos de la muralla, de los que existía constancia ya desde hace años a raíz de las catas desarrolladas por los servicios arqueológicos municipales, salieroin a la luz el pasado verano, cuando comenzaron los trabajos de urbanización de este tramo de calle.
De hecho, la existencia de los restos llevó en su día al ayuntamiento a cambiar de planes para convertir en peatonal este tramo de la calle, de modo que además los restos pudieran ser visitables.
Los vestigios arqueológicos, datados en el siglo XI, se corresponden con la muralla del Fortí, que delimitaba por este flanco el gtran arrabal de la Daniya islámica, que alcanzaba en la época, aproximadamente, hasta la actual avenida de Joan Fuster. De hecho, en esta zona son múltiples los hallazgos realizados durante las dos últimas décadas de excavaciones arqueológicas.
Tras diferentes modificaciones durante los últimos años, finalmente el proyecto de urbanización de este tramo peatonal del Passeig del Saladar contempla que los 30 metros del tramo de muralla queden finalmente a la vista, protegidos de la meteorología por una especie de pérgola, cuya estructura se está instalando ya.
Asimismo, en su contorno está prevista la instalación de infraestructuras que permitan a los viandantes detenerse para contemplar los restos.
Cabe recordar que, inicialmente, los planes municipales pasaban por tapar los restos con vidrio, de modo que fueran visibles desde la superficie.