A.P.F.
El tsunami de la ampliación del puerto no ha apagado esta vez el incendio social que en Xàbia ha provocado el anuncio de que el gobierno local (Bloc-Centristes, PSPV y CpJ) va a subir un 20% la basura y un 5% el resto de tasas. La Plataforma de Empresarios, Comerciantes y Vecinos se rebeló ayer contra un incremento de tasas que llega en plena crisis y con muchos negocios contra las cuerdas por el retraso en las obras del centro histórico y la presión fiscal del catastrazo.
Los presidentes de los colectivos de la plataforma expresaron su indignación ante una subida de tasas que, como expuso el presidente de los comerciantes del casco antiguo, Juanlu Cardona, les llega sin previo aviso. "Nos sentimos engañados", criticó, al tiempo que recordaba que hay un acuerdo de pleno que obliga al gobierno local a consultarles cualquier subida de impuestos.
Engañados sí, pero sorprendidos no tanto, vino a decir Cardona, tras precisar que el equipo de gobierno, también en contra de aquel acuerdo de pleno, se ha gastado 119.000 euros en reconstruir la muralla de Príncipe de Asturias y 180.000 euros en poner granito en la plaza de l'Església pese a la oposición, en ambos casos, de los vecinos. Avanzó, además, que hoy en asamblea debatirán si presentan una denuncia contra el ayuntamiento por incumplir sus propios acuerdos de pleno.
Mientras, el presidente de los pequeños constructores y promotores de Xàbia, Marcos Gisbert, insistió en que la oficina técnica municipal tiene totalmente bloqueada la concesión de licencias. Dijo que, en la actual situación de crisis y "con la ayuda del ayuntamiento (en alusión a la subida de tasas), estamos abocados a la muerte". Gisbert lamentó las trabas que pone el gobierno local a la construcción. "Para ellos la construcción es el mal de este pueblo y nosotros los demonios. Peor no nos pueden tratar".
Si a alguien le escuece especialmente la subida de tasas es a los vendedores del Mercat Municipal. A ellos el equipo de gobierno tiene intención de aumentarles un 5% el alquiler de los puestos. "Después de dos años de obras (en el centro histórico), nos quieren subir la tasa; es el colmo", denunció el presidente de estos comerciantes, Salvador Torres, quien vaticinó que si las calles que rodean este edificio se hacen peatonales "será la muerte del Mercat". El gobierno local, para anticiparse a la contestación social que iba a desatar la subida de tasas, ha despertado otra vez los fantasmas de la ampliación del puerto. Así opinó ayer el presidente de la cofradía de pescadores, Moisés Erades, quien denunció que el rechazo al puerto es "una cortina de humo". Recordó que su colectivo sí que apoya desde 2003 la ampliación del puerto para, así, lograr que la pesca respire en una dársena donde la náutica deportiva cada vez se hace más hueco.
Erades criticó que el alcalde, Eduardo Monfort, se oponga a que el Consell destine 22 millones a ampliar el puerto. "Una inversión como esa es importante para todos", aseveró.