M. J. MASCARELL
El riurau és la memòria feta pedra d'un món que de manera irremeiable hem perdut". Son palabras de la presidenta de l'Associació Riuraus Vius, que lucha por la conservación y puesta en valor de esta construcción rural típica de la Marina Alta pero también de la memoria social que le acompaña.
En Jesús Pobre existe uno de los riuraus más importantes de la comarca y uno de los pocos que quedan de doble cara, es decir, con arcos a ambos lados del edificio. A pesar de su valor histórico, su estado de deterioro es avanzado e incluso amenaza ruina. Se trata de un riurau de la primera mitad del siglo XIX, íntegramente dedicado a trabajos agrícolas. Fue apuntalado hace ya cinco años y parte del techo ha sido tapado con plásticos para evitar filtraciones de agua que aceleren su deterioro.
Sin embargo, todo indica que este inmueble podrá ser salvado de convertirse en escombros. El alcalde de Jesús Pobre, Antonio Llobell, aseguró ayer que "estamos en el buen camino para conseguir la cesión del riurau por parte de su propietario". De esta manera, el edificio pasaría a ser público y el ayuntamiento está dispuesto a pedir la subvención para rehabilitarlo. No obstante, el primer edil explicó que el riurau de Jesús Pobre está dentro de un plan urbanístico y, pese a que ese PAI se desarrollara algún día, la ley impide al promotor derribar el riurau al estar protegido. De hecho, "la zona verde de pinos y el riurau quedarían como suelo dotacional", apuntó ayer Llobell. Pese a ello, el edificio tradicional de principios del XIX quedaría integrado dentro de nuevas urbanizaciones que harán difícil de creer que ese suelo era agrícola y estaba dedicado a la elaboración de la pasa.
Pero la crisis de la construcción no augura que los planes urbanísticos por desarrollar se ejecuten en breve y el patrimonio etnológico de Jesús Pobre requiere de una intervención inmediata porque está en grave peligro. Por eso, el ayuntamiento tiene ya muy avanzadas las negociaciones con el dueño del riurau para que lo ceda al consistorio y pase a ser de propiedad municipal. De esta manera, se lograría rehabilitar y conservar el inmueble. Ayer, desde la associació Riuraus Vius se apuntó la idea de poder usar el edificio como escenario de actividades culturales.