VICENT XAVIER CONTRÍ RIBES
Dos grúas levantaron la embarcación hasta depositarla en el mar, no sin antes encontrarse con numerosos problemas. Estos tres días los trabajadores han tenido que sellar los boquetes que se produjeron en el casco como consecuencia del choque. Un equipo de buzos comprobó que el calado existente junto a la escollera no era el suficiente como para reflotar la nave que en principio iba a descender por una rampa construida con troncos y neumáticos. Por ese motivo, primero una de las grúas montó en su brazo una pala con la que mover las rocas del fondo marino para que el "Escape II" no sufriera más daños.
Más tarde, dos grandes tiras de goma envolvieron al yate y las dos palas comenzaron a moverlo muy despacio para evitar que la hélice se enganchara.