A.P.F.
E
stragos en la vegetación y estragos en el patrimonio histórico de Gata. Las obras del Ministerio de Medio Ambiente para la "recuperación medioambiental" de la margen del río Gorgos son, hasta ahora, un desastre. Las excavadoras incluso han arrasado un conjunto de antiguos sequers de pansa. De los cuatro secaderos sólo uno se ha salvado y gracias a un vecino sensibilizado con la protección del patrimonio. Ese vecino es Jaume Ivars, que fue quien advirtió al ingeniero responsable de las obras de la importancia de mantener al menos en pie uno de los sequers. Con todo, el gran problema es que estas estructuras, pese a su valor etnológico, no están catalogadas ni protegidas por el ayuntamiento.
Jaume Ivars, que sí que ha estudiado estos sequers de pansa al sol o pansa verge, explicó ayer a este diario que su origen es andalusí y que se trata de estructuras sólo documentadas en Gata o en partidas rurales de Dénia, Xàbia o Llíber que lindan con Gata. En estos secaderos, la uva se deshidrataba al sol. El sequer siempre estaba orientado al sol de mediodía y tanto las piedras del muro que lo cerraba como las del suelo, sobre las que se colocaba directamente la uva, cogían calor por la insolación y aceleraban el proceso de secado natural de la uva. La pansa así elaborada era más cara que la de l'escaldà o pansa de lleixiu.
Al no estar catalogado por el ayuntamiento, el ministerio desconocía la existencia de este conjunto, ahora arrasado, de sequers. Esta margen del Gorgos también conserva un corral del siglo XVIII, que es otro vestigio importante de la arquitectura tradicional.
Vecinos de Gata ya advirtieron el lunes a este diario que estas obras estaban arramblando con pinos y algarrobos. Y ayer fue Jaume Ivars quien alertó del impacto de estos trabajos en un patrimonio tan importante para el municipio como es el vinculado a la elaboración de la pasa.
Ni estos sequers de pansa verge y ni siquiera los conocidos riuraus gozan de una protección genérica; son los ayuntamientos los que tienen que inventariarlos y preservarlos como bienes de relevancia local. De ahí que este patrimonio de la Marina Alta esté en peligro y más cuando son proyectos de las propias administraciones, como en este caso el ministerio, los que arramblan con los vestigios de una tradición tan arraigada en la comarca como la de la pansa.