04 de noviembre de 2016
Elecciones en EEUU

Así funciona el sistema para elegir al presidente de EEUU

Los estadounidenses votarán en cada Estado a representantes que decidirán el relevo de Obama

08.11.2016 | 00:42

Cuando los estadounidenses acudan el 8 de noviembre a las urnas lo harán no para votar al que será el sucesor de Barack Obama como su presidente los próximos cuatro años sino a la persona que votará en su nombre al inquilino de la Casa Blanca en virtud de un sistema ideado por los 'padres fundadores' del país y recogido por la Constitución.

En concreto, lo que eligen son los 538 compromisarios que integran el Colegio Electoral. Este número se corresponde con los 435 miembros de la Cámara de Representantes, los 100 miembros del Senado y los tres delegados del Distrito de Columbia.

El total de compromisarios se reparte entre los 50 estados y el Distrito de Columbia en base a su población, según el último censo que data de 2010.

Cada estado tiene su propio sistema para elegir a los miembros del Colegio Electoral, si bien en general suelen ser miembros del comité estatal de cada partido ganador. En ningún caso pueden ser altos funcionarios de la administración pública o miembros del Congreso o el Gobierno.

Cada uno de los compromisarios emite un voto electoral que debe ser para el candidato más votado en el estado, salvo en el caso de Nebraska y Maine, donde el voto electoral se distribuye en función del porcentaje de votos de los ciudadanos obtenidos por los candidatos.

Tras la votación, el presidente de cada estado debe emitir un certificado en el que se declara el candidato vencedor y se incluyen los nombres de los compromisarios que le representarán en el Colegio Electoral, y remitirlo al Congreso y a los Archivos de la Nación para que quede en el registro oficial.

La reunión del Colegio Electoral se celebra el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre, es decir, en esta ocasión será el 19 de diciembre. En realidad, los compromisarios no se reúnen físicamente en un mismo lugar sino que lo hacen en sus respectivos estados y depositan sus votos por separado para el presidente y el vicepresidente.

A continuación el resultado se registra en un 'certificado de voto' y se remite al Congreso y a los Archivos Nacionales para que quede registrado. Finalmente, los votos electorales son contados en una sesión conjunta del Congreso el 6 de enero.

El vicepresidente, como presidente del Senado, será el encargado de presidir la sesión de recuento y anunciar quién ha sido elegido presidente y vicepresidente de Estados Unidos. El elegido prestará juramento de su cargo el 20 de enero.

270 Compromisarios

Para ser elegido presidente son necesarios al menos los votos favorables de 270 compromisarios. Cabe la posibilidad de que ninguno de los dos candidatos consiga la mayoría de los votos, por lo que debería ser el Congreso el que elegiría al presidente y el vicepresidente.

La Cámara de Representantes elegiría al presidente de entre los tres candidatos más votados en una votación en la que cada delegación estatal tiene derecho a un voto, mientras que el Senado elegiría al vicepresidente.

Esta situación se ha producido hasta ahora en solo dos ocasiones y ambas fueron en los primeros años de la historia del país. En 1801 Thomas Jefferson y Aaron Burr recibieron el mismo número de votos electorales --aunque Burr concurría como vicepresidente de acuerdo al sistema de la época-- y fueron necesarias 36 votaciones hasta que el Congreso eligió al primero.

En 1825 John Quincy Adams y Andrew Jackson tampoco consiguieron la mayoría de los votos electorales. Finalmente, la Cámara de Representantes eligió a Adams presidente pese a que Jackson había recibido más votos populares.

Voto popular vs compromisarios

Precisamente esa es una de las paradojas de las elecciones estadounidenses. Un candidato puede recibir más votos de los ciudadanos pero no ser elegido presidente por tener menos electores. Esta circunstancia se ha producido en otras tres ocasiones, además de en 1825.

En 1876 Rutherford B. Hayes obtuvo el apoyo casi unánime de los estados pequeños y resultó elegido presidente a pesar de que Samuel J. Tilden obtuvo 264.000 votos más que él. En 1888 Benjamin Harrison se impuso frente a su rival Grover Cleveland, que tuvo más votos.

La última ocasión que se ha producido esta extraña circunstancia ha sido en 2000. En esas elecciones, el candidato republicano George W. Bush fue elegido con 271 votos electorales después de serle adjudicados los compromisarios de Florida -por solo 573 votos- tras la impugnación del resultado y un nuevo recuento pese a que Al Gore había logrado casi 450.000 votos populares más en todo el país.

Para poder reformar este sistema de elección, sería necesaria una enmienda constitucional, algo difícil de lograr puesto que haría falta una 'supermayoría' de estados dispuestos a cambiar las normas y que perderían su poder si el sistema se fundamentara solo en los votos populares.

Según explica Jeremy Mayer, profesor asociado de Escuela Schar de Política y Gobierno de la Universidad George Mason, el sistema se ideó de este modo para "evitar que hubiera un presidente regional, por ejemplo del sur, lo que podría provocar una nueva guerra".

Dado que beneficia a los estados más pequeños, parece poco probable que estos accedieran a respaldarlo, subraya el experto. Para poder enmedar la Constitución hace falta el respaldo de dos terceras partes del Congreso así como tres cuartas partes de los 50 estados. La última vez que esto ocurrió fue en 1992, cuando se introdujo la 27 Enmienda.

'Swing States'

En virtud del reparto de compromisarios vigente, hay una serie de estados en los que el voto por uno de los dos grandes partidos no es predecible y que sin embargo por el número de votos en el Colegio Electoral que representan son fundamentales para poder ser elegido. A estos estados se los conoce como 'swing states' o estados variables.

En estas elecciones, los grandes medios y web especializadas han identificado en torno a una docena de estados donde Clinton y Trump se juegan su elección.

Como viene siendo habitual, entre ellos figuran estados como Florida, con 29 compromisarios; Pensilvania, 20; Ohio, con 15; Carolina del Norte, con 15; Viginia, con 13 o Wisconsin, con 10. Además, también han entrado en el 'bombo' en esta ocasión otros estados como Arizona (11) o Georgia (16).

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