Ignacio Álvarez-Ossorio. Profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante

«La sociedad europea es madura para distinguir entre Islam y yihadismo»

El especialista recuerda la exclusión social de los jóvenes franceses descendientes de inmigrantes como un factor para que sean captados por el radicalismo, y considera que la UE debería haberse implicado más para evitar el caos en Oriente Medio.

17.11.2015 | 00:53
Ignacio Álvarez-Ossorio.

¿Hay algún factor que pueda haber facilitado que se produzcan estos ataques?

Desde hace varios meses Francia estaba en la diana del autodenominado Estado Islámico (EI). En primer lugar por su activa participación en la coalición que viene bombardeando las posiciones del EI tanto en Irak como, más recientemente, en Siria. En segundo lugar porque es el país europeo que más yihadistas ha exportado a Irak. Por último, estos atentados buscan provocar un alto impacto mediático y París, como la ciudad más visitada del mundo, permite que se cumpla este objetivo sobradamente.

¿Qué lleva a que jóvenes nacidos en Francia actúen de esta forma tan violenta contra esa misma sociedad?

Muchos de estos jóvenes son descendientes de las segundas o terceras generaciones de la emigración magrebí a Francia. En muchos casos viven situaciones de exclusión y de desarraigo que provoca un cuestionamiento de su identidad. En las trayectorias vitales de los yihadistas franceses hay un patrón similar: pequeños delincuentes con escasa formación religiosa que, tras su paso por la cárcel, sufren un proceso de radicalización después de haber sido captados por imanes yihadistas.

¿Cómo cree que se debería abordar la situación? Se llega a hablar de un «estado de guerra»...

En mi opinión estamos lejos de encontrarnos en un estado de guerra en territorio europeo, pero la guerra está cerca, puesto que dos países mediterráneos como Libia y Siria se han convertido en Estados fallidos donde las milicias armadas campan a sus anchas. La situación en Siria, de donde proceden dos tercios de los refugiados que llegan a Europa, está completamente fuera de control, y la Unión Europea se ha mantenido impasible ante esta catástrofe humanitaria. Se debería haberse implicado de una manera más enérgica para evitar que el caos se apoderase de la región. No hay tiempo que perder. La primera medida debería ser imponer un alto el fuego y un embargo de armas para todos los actores del conflicto.

¿Teme que pueda producirse una radicalización generalizada de la sociedad?

Creo que la sociedad europea es lo suficiente madura como para distinguir entre el EI y el Islam. Los yihadistas tratan de provocar un choque de trenes entre Occidente y Oriente, pero no pueden erigirse en representantes absolutos del Islam, ya que más bien se trata de una secta apocalíptica que cuenta con nulo respaldo en las sociedades musulmanas. Debe recordarse, en este sentido, que el 99% de las víctimas del EI son musulmanes que se niegan a aceptar su visión distorsionada y maniquea de la realidad.

Se ha especulado con la posibilidad de que un terrorista llevara pasaporte sirio y hubiera entrado en la UE como refugiado. Al margen de la cuestionada veracidad de este dato, ¿qué consecuencias cree que pueden darse sobre la inmigración?

Según parece, el pasaporte había sido previamente falsificado. En todo caso es muy peligroso asociar refugiados y yihadismo; no existen vasos comunicantes probados entre ellos. Los refugiados son precisamente la principal víctima de los grupos yihadistas. Es obvio que ciertos sectores de la derecha xenófoba y populista europea intentarán sacar réditos de la situación de pánico en la que nos encontramos, pero no deberíamos caer en su trampa ni morder su anzuelo.

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